LEONESES POR EL MUNDO. SUIZA | Miguel Ángel Rodríguez. Operario de puentes y grandes estructuras

«No es fácil para los inmigrantes»

Dejó primero León y luego España por motivos laborales, ahora no hace planes de futuro pero piensa en volver y lo hace siempre que puede.

Miguel Ángel habla por teléfono en uno de lo lugares que más visita en Lugano.

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m. j. alonso | ponferrada
Ponferrada

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Nacido en Ponferrada hace 31 años pero de Matarrosa del Sil, localidad perteneciente al municipio berciano de Toreno donde pasó toda su infancia y juventud, Miguel Ángel Rodríguez Pires posee un currículum con varios y muy diferentes lugares de residencia. Su trabajo en una empresa de construcción de puentes y grandes estructuras -"actividad a la que ha dedicado toda su vida laboral-" le ha permitido viajar y conocer mundo. Ahora reside en Lugano -"ciudad del sureste de Suiza, en el cantón italiano, ubicado a 1.797 kilómetros de su pueblo natal-" junto a su pareja y a su hija de cuatro años, Noah. Fue precisamente ella quien le motivó para salir de España y buscar futuro en el extranjero «escandalizado por la situación laboral española», asegura.

Antes de llegar a Lugano, Miguel Ángel vivió en Francia y en el cantón alemán suizo, concretamente en Basel. No obstante, su contacto con el extranjero tuvo lugar mucho tiempo después de abandonar León. Antes, «aprovechando la bomba inmobiliaria que creó el PP», pasó por el País Vasco, Toledo, Avilés y, finalmente, Fuerteventura. Aquí vivió los últimos ocho años antes de irse y aquí nació Noah, por eso guarda un especial recuerdo de su etapa en Canarias y asegura que volvería encantado a las islas. Le gusta su clima y el ambiente cálido y cercano de sus vecinos. Algo que contrasta con lo que se ha encontrado en Suiza.

«Lo que menos me gusta de aquí es el carácter serio de la gente y que no se lo ponen nada fácil a los inmigrantes», significó, lamentando también que la atención sanitaria no sea gratuita. El nivel de vida allí es diferente al de España. Miguel vive bien y está a gusto pero -"aunque asegura que hace mucho tiempo que dejó de hacer planes de futuro-" piensa en volver a España. Quizás no a León, pero sí a Fuerteventura. Para ello deberá esperar a que la situación económica de su país de origen mejore. Quiere un futuro para su hija, el verdadero motor de su vida.

Si bien cambiaría algunas cosas, para este joven berciano, Suiza tiene una gran baza, su situación. Para una persona acostumbrada a viajar y a la que le gusta recorrer mundo siempre que sus obligaciones se lo permiten, este país está ubicado en un lugar privilegiado. «Me gusta porque es un punto céntrico de Europa, desde donde puedo conocer Francia, Alemania e Italia».

Pero entre viaje y reflexión siempre queda un lugar para la morriña. Como todos, echa de menos a su familia, que sigue en Matarrosa, y algo tan simple como el callejeo y los buenos ratos con los amigos de toda la vida. Esos que conserva y con los que sigue compartiendo momentos cada vez que regresa a casa. «Echo de menos las costumbres de allí, las rondas, los pinchos, la fiesta...».

Se declara un espíritu libre al que le gusta dejar de lado lo material de la vida. Un ciudadano del mundo que en ocasiones encuentra en el Facebook un cuaderno de viaje en el que cuenta sus experiencias y con el que mantiene contacto con sus más allegados.

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Su álbum de fotografías acumula imágenes de lugares tan distintos como dispares y su bloc de notas, reflexiones sobre lo que para él es la vida o situaciones tan cotidianas como una multa de tráfico o un control de alcoholemia. Al respecto -"dice-" Suiza es igual que España. «En Suiza también ponen multas (risas) y utilizan los mismos tipos de comportamiento. Ves como un tipo que intenta poner cara de Chuk Norris se acerca a tú vehículo», bromea, dejando ver que en lo esencial del día a día, las diferencias no son tantas y que todo depende de cómo afrontes el cambio.