Rafita grabó a cientos de menores desnudos durante varios años
Este conductor del Samur, «modélico», tenía 370 gigas de material pedófilo.
Rafael, el pasado verano.
‘Rafita’ Prado era un «referente, un tipo importante». Padre de familia de 41 años, con un hijo de cuatro y otro en camino, pasaba como una persona en apariencia «modélica». Trabajaba como conductor en el Samur Social, la entidad del Ayuntamiento de Madrid que se dedica a atender a las personas desfavorecidas, era profesor de natación de un club deportivo del centro de la capital y en los veranos se iba de monitor de tiempo libre con una asociación juvenil del barrio de Vallecas.
Tiempo no le sobraba. Todo era perfecto. Trabajador, agradable y cariñoso con los niños del club deportivo Parque Móvil, según su presidente; buen compañero y amigo, según sus compañeros del Samur Social, donde llegó desde una subcontrata; su predilección era, sin embargo, la quincena veraniega en la que convivía con decenas de menores en los campamentos de la sierra de Ávila o en Segovia. Allí perpetraba sus supuestas perversiones.
El «modélico» profesor de natación al que sus alumnos regalaban camisetas como gesto de aprecio, el hombre que ayudaba a los desfavorecidos a través del Samur Social, se transformaba en los campamentos organizados por la Asociación Juvenil San Cristóbal.
Aprovechaba las noches para colocar minicámaras en los vestuarios y grabar a los niños desnudos durante el día. También por la noche se metía en la cama con algún menor completamente dormido y abusaba de él, según fuentes de la investigación que han revisado las «terribles» imágenes incautadas en su armario de la sede del Samur Social donde trabajaba, en la zona de Puente de Vallecas.
Hasta 15 veranos
‘Rafita’ grabó un año tras otro. Las primeras pesquisas hablan de imágenes de hasta 15 veranos atrás, aunque los agentes sólo han visto hasta ahora videos de 2011 y 2012. Podría haber «cientos de niños», según fuentes de la investigación.
Quién precipitó la caída del supuesto pedófilo fue nada menos que su mujer. Fue el pasado viernes. La esposa embarazada vio una bolsa de deporte de su marido y pensando que llevaba ropa sucia la abrió. En ella no había bañadores, tampoco el mono de trabajo. Eran varios CD y DVD que la mujer consideró un tanto sospechosos. Pero tras verlos no había duda. El que estaba en ellos era su marido. A partir de ahí el mundo de supuesta perversión y abusos que durante años había tejido Rafael se le cayó literalmente encima.
La cosa estaba tan clara que la esposa interpuso una denuncia contra su marido en una comisaria cercana. Y tras diversas indagaciones fue detenido el pasado viernes. Registraron su domicilio, nada. Todo el material, cientos de soportes digitales hasta alcanzar los 370 gigas de grabaciones, no todas de los campamentos, estaba en su taquilla de trabajo en Puente de Vallecas. Su particular ‘cueva de Alí Babá’.
El juez de guardia ordenó su ingreso en prisión acusado de los delitos de agresión sexual o abuso de menores y tenencia de material con contenido pedófilo.