Se aplaza a marzo la dotación de un fondo para la medicación de la hepatitis C
Sanidad espera que la semana próxima las consejerías envíen los datos de los pacientes .
El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, presidió el Consejo Interterritorial.
El primer Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) de Alfonso Alonso sirvió para calmar los ánimos de algunos azorados consejeros y para aparcar hasta el mes de marzo cualquier decisión sobre la creación de un fondo para financiar la hepatitis C. El principal motivo de esta decisión es que no hay dónde gastar ese dinero. Parece sorprendente, pero el Ministerio de Sanidad solo tiene estimaciones de cuántos pacientes puede atender. Las comunidades autónomas tienen sus datos, pero no se cruzan con las otras ni los envían al Gobierno para que haga una estadística. Para intentar dar una respuesta unitaria, las comunidades deben mandar la próxima semana -la fecha límite es el lunes 19, aunque se será flexible- sus cifras. Porque, como repitió Alonso, sólo «hay estimaciones».
Por este razonamiento, repetido como un mantra por el ministro en la rueda posterior al maratoniano Consejo, no se puede establecer un fondo específico para la hepatitis C como habían solicitado antes del encuentro Asturias y Andalucía. «Hay que ser cuidados porque no tenemos este registro, no sabemos el criterio científico para actuar (el que establezca el comité de expertos dirigidos por Joan Rodés dentro de tres semanas) y estamos negociando por dos medicamentos que estarán disponibles en breve», resumió el ministro. Estos medicamentos -realmente son una combinación de varios- son «más baratos» que el Sovalid que reclama la plataforma de afectados. Según apuntó el secretario general de Sanidad, Rubén Moreno, el tratamiento de 12 semanas de este fármaco junto a otros que son necesarios cuesta 43.500 euros.
El primer cóctel que se está estudiando, y cuyo precio se está negociando -otro de los motivos para no instituir un fondo-, es una combinación del ledipasvir y el sofosbuvir para pacientes con infección crónica por el virus de la hepatitis C de genotipo 1. El segundo, una combinación de tres principios activos (ombitasvir, parataprevir y ritonavir), permitirá un tratamiento sin interferón para pacientes con infección crónica del virus, también de genotipo 1, incluyendo aquellos que tienen cirrosis compensada.
Antes de abril está prevista su aprobación y se dispensarán a todos los pacientes. Porque Alonso insistió en que ningún enfermo se va a quedar sin tratamiento, aunque matizó que las arcas públicas llegan hasta las 7.000 personas. Si son más, «habrá que estudiar la capacidad financiera que tenemos todos». Ese músculo económico se tratará en una reunión monográfica sobre esta dolencia crónica que se celebrará en marzo y donde también se estudiará el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C que se prevé estará acabado. «Pido a los ciudadanos que confíen en su Sistema Nacional de Salud», ha apuntado Alonso.