La Villa de Don Fadrique recuerda al bebé degollado a manos de su madre

La mujer, que padece un trastorno mental, sigue hospitalizada a la espera de declarar.

Detalle de un cartel en la valla de acceso al cementerio.

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Agencias | Toledo
León

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Un día después del asesinato de su bebé de tres meses, la mujer del municipio toledano de Don Fadrique que, según dijo, actuó porque estaba poseida por el demonio, permanece ingresada en el Hospital La Mancha-Centro de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y a la espera de declarar ante el juez.

Además de autolesionarse tras el crimen, la mujer padece un trastorno mental por el que estuvo interna en un centro hasta hace pocas fechas. En el pasado también tuvo problemas con las drogas.

Mientras el caso se mantiene bajo secreto de sumario, el pequeño municipio toledano sigue sin salir del asombro por la muerte del pequeño, al que su madre llevó a la capilla del cementerio municipal y lo degolló con un cuchillo de cocina. Ayer decenas de vecinos se concentraron a las puertas del Ayuntamiento para recordar al pequeño. Su entierro estaba previsto para ayer pero finalmente fue aplazado. Según explicó el alcalde de Don Fadrique, Jaime Santos, la familia «está en estado de shock y no se puede hablar con ellos porque están bajo vigilancia médica». La abuela del bebé intentó evitar que su hija se marchase con él, pero no pudo conseguirlo. El padre, vendedor ambulante, no se encontraba en la localidad cuando se produjo el crimen. Los familiares fueron a declarar ayer a los juzgados de Quintanar de la Orden (Toledo), donde se instruye el caso.

Decenas de vecinos del municipio manchego se concentraron ayer a las puertas del consistorio para guardar un minuto de silencio en recuerdo del bebé.

En un día declarado de luto oficial en la localidad, y todavía conmocionados por el suceso, vecinos de todas las edades, entre ellos muchos niños, se reunieron a las 12:00 horas para homenajear a Alfredo, el bebé fallecido.

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Antes de comenzar el minuto de silencio, el alcalde de la localidad, Jaime Santos, leyó una resolución aprobada en un pleno extraordinario celebrado media hora antes en la que transmiten sus condolencias a la familia, manifiestan su «hondo pesar» por los hechos acaecidos y subrayan su «tolerancia cero con todo tipo de violencia». Mientras tanto, en el cementerio municipal, a tres kilómetros de la plaza donde se reunieron los vecinos, la capilla donde la supuesta filicida cometió el crimen permanece precintada y en recuerdo de los hechos ocurridos alguien ha colocado un corazón de peluche.