ÉBOLA
El plasma hiperinmune de Paciencia Melgar no salvó a Teresa Romero
Los científicos han estudiado el resultado de las transfusiones en 84 pacientes guineanos .
La religiosa Paciencia Melgar, en una imagen de archivo.
La transfusión de plasma sanguíneo de supervivientes de ébola no ayuda a sobrevivir a la infección, según los resultados de un estudio publicados ayer en la revista New England Journal of Medicine. Tras estudiar sus efectos entre 84 pacientes guineanos, un equipo de científicos ha determinado que las posibilidades de superar el ataque del virus son prácticamente iguales con esta intervención o sin ella. A falta de ensayos clínicos más grandes y definitivos, una de las cuatro opciones terapéuticas que se han probado para enfrentarse a la enfermedad queda, así, casi completamente desterrada.
Los doctores del hospital Carlos III de Madrid que trataron a Teresa Romero, la única superviviente española de ébola y la primera infectada fuera de África, ya lo avisaron cuando la atendieron. Los tratamientos que utilizaron -las transfusiones de plasma sanguíneo de Paciencia Melgar, el antiviral favipiravir y el fármaco Z-Mapp- eran experimentales y, por tanto, no había ninguna garantía de que funcionasen. Ahora puede descartarse casi definitivamente que la sangre de la misionera Melgar tuviese algo que ver.
Los otros dos tratamientos que usaron con la auxiliar de enfermería tampoco han demostrado todavía su eficacia en ensayos clínicos y mantienen su estatus experimental. Hace meses que la OMS confirmó que una de las vacunas, denominada VSV-EBOV, es efectiva para prevenir el contagio del virus.
Aunque tampoco está demostrado con ensayos clínicos, los investigadores consideran muy posible que la propia vacuna VSV-EBOV no solo sea eficaz para evitar el contagio, sino también para ayudar a los pacientes a curarse y superar la enfermedad. En la actualidad, en todo caso, es la herramienta más eficaz contra el ébola de la que dispone la humanidad.
El objetivo tras las transfusiones de plasma sanguíneo de supervivientes era intentar dotar al sistema inmunitario de la persona afectada con defensas -anticuerpos- ya entrenadas para luchar contra el virus. En ébola no da resultado.
Para poner a prueba la eficacia de la transfusión de plasma de supervivientes, los investigadores estudiaron la evolución de la infección por ébola en 84 pacientes guineanos que recibieron este tratamiento frente a otros 418 que no lo recibieron pero que fueron atendidos en el mismo centro. Prácticamente el mismo porcentaje de pacientes de uno y otro grupo, alrededor de un tercio, fallecieron. Los investigadores esperaban ver veinte puntos porcentuales de mejora como mínimo para considerar esta terapia como efectiva.
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