‘Sextorsión’, acoso del ligue digital
l Siete leoneses denuncian chantajes sexuales a través de Internet por los que han llegado a pagar hasta 20.000 euros l La Fiscalía de Menores investiga 50 infracciones por acoso.
carmen Tapia | león
El ligue fácil en Internet tiene trampa. Mafias organizadas localizadas en África extienden sus tentáculos en red para utilizar los dispositivos digitales y hacerse pasar por mujeres guapas que ofrecen relaciones fáciles a hombres que utilizan Internet para buscar compañía. Al menos siete leoneses han caído en el engaño de la ‘sextorsión’, un acoso por el que en algunos casos han llegado a pagar hasta 20.000 euros. La última denuncia se produjo la semana pasada. Son los que se han atrevido a denunciar porque la mayoría lo oculta por miedo a que se entere su familia, según el jefe del grupo especializado en delitos tecnológicos y económicos de la Policía Nacional de León, Amador Castellanos. El grupo especial de León, que investiga un millar de delitos al año, ha visto duplicar los casos de chantaje en Internet.
Hombre de mediana edad contacta con mujer guapa que le invita a compartir fotografías de contenido erótico. Al cabo de un tiempo, cuando la víctima está confiado, viene la amenaza. O paga 5.000 euros o divulgará las fotografías en youtube y las redes sociales. Así hasta 20.000 euros que es el máximo que ha llegado a pagar uno de los denunciantes. «No hay que ceder a este chantaje», aconseja Castellanos. «Lo más sensato es denunciar la extorsión». La ‘sextorsión’ se ha duplicado en la provincia en un año. «Parece que siete casos son pocos, comparados con el millar de delitos en los que trabajamos cada año, sobre todo por fraudes económicos, pero son muchos si se sienten en cuenta que hace dos años apenas había denuncias», explica Castellano.
El acoso en la red crece. Así lo constatan tanto los agentes policiales como los expertos en ciberataques del Incibe. «Hablamos de acoso por Internet o ciberacoso, al que tiene lugar cuando una persona, de forma intencionada o repetida, ejerce su poder o presión sobre otra, de forma maliciosa con ayuda de medios electrónicos y con comportamientos agresivos, tales como insultos, molestias, abuso verbal, amenaza y humillaciones», explican desde el Incibe.
El fiscal de Menores, Avelino Fierro, asegura que las conductas delictivas cometidas por jóvenes infractores que se valen de las herramientas tecnológicas pueden dar lugar a delitos de naturaleza muy diversa. «Las consecuencias son diversas y la calificación penal, dependiendo de distintos matices, también puede serlo. A veces hemos considerado que se trata de delitos contra la intimidad, del artículo 197.1 del Código Penal, o de un delito contra la integridad moral del artículo 173.1». La Fiscalía de Menores ha tramitado cincuenta supuestos de infracciones a través de las herramientas tecnológicas «desde algunos que injurian y amenazan a profesores en una red social, a estafas por Internet, a supuestos de acoso escolar, a la grabación de vejaciones y golpes a alguien que luego difunden, lo que se llama el happy slapping ». En ningún caso se ha solicitado medidas de internamiento y muchos se resuelven sin llegar a juicio.
La Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales, Adavas, trabaja con adolescentes en los institutos para fortalecer las herramientas sociales que les permita defenderse de los ataques. Lucía Lorenzo en la encargada de los talleres que Adavas organiza en los institutos. «Lo que más nos comentan es la difusión de imágenes comprometidas», explica. «Los chicos y las chicas no tienen idea de las consecuencias y les enseñamos a que aprendan la repercusión de sus actos. Internet es una herramienta útil pero hay que saber que cuando volcamos una imagen en las redes perdemos su control». Adavas enciende el piloto rojo en las fotos de contenido erótico. «Sólo hay que colgar lo que no de vergüenza que puedan ver los padres y las madres».
Los malos también están en Internet y acechan para encontrar la víctima adecuada. No descansan. «Ellos saben muy bien con quien tratan y buscan en las redes a gente tímida, con pocas relaciones sociales. Ellos y ellas se muestran encantadores de serpientes», aseguran desde la asociación.
Desde el Incibe se aconseja siempre denunciar. «Bloquear al acosador y denunciar los contenidos abusivos al servicio en el que se está produciendo. Para poder demostrar los hechos se recomienda guardar todas las evidencias del acoso», explican los especialista de León. «Los acosadores no actúan contra una sola víctima, sino que disponen de varios ‘contactos’ a los que regularmente acosan». Las denuncias que llegan a la Policía Nacional son derivadas a la Unidad Central de Investigación Tecnológica. «Tienen que denunciar y no pagar nunca», insiste Amador Castellanos.
La ‘sextorsión’ tiene difícil resolución judicial. «La mayoría de las redes están en África y la Interpol no tiene acceso a muchos de estos países. Las víctimas utilizan agencias de pago que no dejan rastro y otras las mafias utilizan ‘mulas’, correos de otras personas que son las que transfieren el dinero».