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PEDRO TRAPIELLO
León

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Esta ciudad, algo tarde, pero al fin, emprendió ayer (15 de mayo de 2036) la construcción de una réplica exacta de su catedral, algo que la convertirá en la capital europea de las artes góticas durante las cinco décadas que aproximadamente durará su edificación. No habrá en toda Europa una mejor escuela técnica y aquí acudirá a estudiar o enseñar todo este continente necesitado de restauradores para su ingente patrimonio gótico... arquitectos, vitralistas, canteros, tallistas, pintores, ebanistas, orfebres, escultores... y en ningún otro lugar del mundo tendrá el turismo la oportunidad de contemplar en directo la construcción de una catedral medieval como la que aquí ha comenzado a cimentarse con una plantilla inicial de 476 operarios, técnicos y artistas. Y León ya ha podido comprobar así que el gran tirón turístico de Barcelona en las últimas décadas se debió en gran medida a la catedral de Gaudí que aún no han rematado del todo tras casi un siglo de obra.

El emplazamiento de la nueva catedral garantizará su gran espectáculo cultural y turístico; esa primera loma del monte de San Isidro (cerca del viejo seminario hoy residencia, centro de interpretación y logística y, al norte, un conventín carmelitano) la elevará sobre todo horizonte (se verá desde Jerusalén, dice Josediógenes, hijo de Sócrates), teniendo además gran amplitud espacial para verla a pie de obra.

La solemne colocación de la primera piedra fue presidida por la joven reina Leonor (subió al trono hace cuatro años tras la muerte de los reyes Felipe y Letizia en el atentado del nacionalista Enric Montseny) junto al presidente del gobierno español, el ministro de Cultura y Ciencia, el presidente del Parlamento Europeo y representaciones diplomáticas y culturales de una veintena de países que tendrán ciudadanos suyos nutriendo un tercio de la nómina de la obra.

Y bullirá esta ciudad como bullió medievalmente al levantar su catedral atrayendo a maestros de obra franceses, tallistas flamencos, canteros gallegos, vidrieros sajones... y un reguero de peregrinos maravillados que detenían aquí el paso... o se quedaban.

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