CORNADA DE LOBO
Dios con nosotros
Al Real Madrid le cagan los dioses que se visten de cigüeñas llevando al cuartel enemigo criaturas con una hogaza de oro bajo el brazo y una ficha millonaria. El Madrid y lo madridista están perdiendo. Ante esta nueva señal, una marejada de orgullo sacude la médula espinal del independentista catalán. Tiene motivos, en ese frente también ganan. Convencido de estar haciendo historia, y grande, la erección de su moral es digna de un verraco de granito. Y desde que empezó el juicio a sus mártires, la fe dejó de ser ciega y ya logra ver con un ojo el horizonte nítido de la república, el aplauso internacional, la Catalonia prosperísima, la expulsión de los moriscos charnegos, la extirpación del españolismo, tan franquista, y la aclamación del mundo en cada estadio que pise el Barça, club al que hará embajador plenipotenciario su ministro de Exteriores, naturalmente Romeva.
Hay gozo en sus canchas y frenesí identitario: su equipo «senyero» (que «més que un club» es un cráter de banderas y griterío feroz) bate últimamente sin duelo al máximo exponente en calzones del centralismo represor español, el Irreal Madrid, o sea, Franco, tenido por totem madridista donde los haya... y el Bernabeu, su basílica... que bien podría proponerse como la mejor alternativa a La Almudena para que le entierren finalmente ahí.
Último balance: el Barça le birla al Madrid la Copa del Rey de baloncesto, le humilla después en la semifinal de la Copa del Rey de fútbol, le vuelve a mear en los play-off europeos de baloncesto... y el sábado, en la Liga, rejón de muerte, en casa, vergüenza colosal.
Octavito incordia: cuando sean república catalana, ¿devolverán con asquitos esas copas del Borbón o las exhibirán como botín de guerra cantando un santarritarrita con munchetas y tumaca?... que son de plata, noi.
Normal que el independentismo añada ahora a sus banderas y pancartas la leyenda «Dios con nosotros»... y cuánta razón tienen, bien claro está ya que Dios es Messi... ¿acaso puede ser otro hoy en Cataluña, andando ausente el Dios del abad de Montserrat avergonzado por tanto sobón de claustro?...