LA TÉCNICA UE HA SALVADO LA VIDA A CASILLAS
El Hospital de León trata 325 infartos al año con colocación de stents
La técnica que ha salvado la vida al portero Iker Casillas representa un tercio de las intervenciones coronarias que se hacen en León
La implantación del Código Infarto en Castilla y León hace cinco años ha permitido al Hospital de León aumentar de 275 a 325 las intervenciones de angioplastias coronarias en infartos agudos con colocación de un stent, técnica que ha salvado la vida a Iker Casilla y que representa un tercio de las intervenciones coronarias que se hacen en el Complejo Asistencial de León.
La intervención ha conseguido reducir en un 30% los fallecimientos de pacientes que antes no se sometían a este tratamiento, según explica el jefe de Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista del Caule, Armando Pérez de Prado. De Prado es además presidente de la Sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología, que prepara una campaña de divulgación en la que participarán famosos que pan pasado por esta técnica.
Equipo de hemodinámica y Cardiología Intervencionista. DL
La unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista del Hospital de León da cobertura al Código Infarto de la provincia de León, zonas de Benavente, Sanabria y Guardo.
«Desde que el Código Infarto que se instauró en 2014, el Hospital de León está en la parte más alta de la actividad desarrollada en España. Superamos la media nacional de 460 intervenciones por millón de habitantes, encontrándose nuestra unidad en el grupo de mayor actividad en este campo con más de 300 intervenciones anuales. «Y éstas no necesariamente se hacen en un horario de trabajo normal. Más de 200 se han practicado fuera del horario laboral».
FAMOSOS QUE LLEVAN UN STENT: Iker Casillas, José Coronado y Antonio Banderas
El infarto agudo de miocardio se debe a una obstrucción completa de una arteria coronaria. La mejor terapia es desobstruir esa arteria y eso se consigue mediante un cateterismo cardiaco, que consiste en subir un catéter—tubo hueco de plástico—desde la muñeca o desde la ingle hasta el corazón.
A través de ese catéter se inyecta un contraste que hace visible la obstrucción en el examen con rayos X. «Todo se hace sin necesidad de anestesia y con el corazón ‘latiendo’, sin que se note nada más allá de la aplicación de anestesia local en la zona».
Para desobstruir la arteria se pasa un stent coronario, un pequeño muelle que se expande en la zona para garantizar la recuperación del riego. «La evolución tecnológica ha permitido reducir el tamaño de los dispositivos empleados y que las técnicas sean aplicables a la gran mayoría de los casos. Pero esta es una historia de éxito más dependiente de las personas que de la tecnología, desde la primera atención medica, el electrocardiograma diagnóstico, el rápido transporte y atención por Emergencias sanitarias, la realización del cateterismo e intervención en Cardiología Intervencionista, la atención y la terapéutica hasta el alta», destaca De Prado.