Las investigaciones no han finalizado ya que en las mismas participan cerca de 500 miembros

La Guardia Civil desarticula una red que distribuía pornografía infantil

La Guardia Civil desarticuló ayer a una red que distribuía pornografía infantil a través de «comunidades virtuales» de Internet. En la denominada «Operac

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EP - MADRID.

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La investigaciones de la Guardia Civil en el transcurso de la «Operación Vecino» han permito averiguar la existencia de más de 500 participantes en esas «comunidades virtuales», entre los que se encontraban los detenidos, considerados los máximos responsables de la red de pornografía infantil que utilizaba Internet para sus fines. Los detenidos son M.S.R., de 36 años, y C.P.O., de 40, ambos vecinos de Pontevedra; B.G.D., de 29 años, residente en Asturias; I.P.G., de 25, vecino de Barcelona; E.L.P., de 36, y T.M.P., de 27, ambos vecinos de Madrid. La Guardia Civil explicó que las «comunidades virtuales» son agrupaciones de internautas que persiguen un fin común, para lo cual establecen una red de relaciones producto de su interacción y comunicación -regida por un conjunto de normas- y comparten intereses y valores comunes que establecen los límites y la identidad del grupo. Estructura de las comunidades La estructura de las comunidades está encabezada por un Gobierno -su creador-, y por aquellas personas que quieran participar en ellas, estableciéndose unas normas que regulan la conducta de los participantes. Estas comunidades son privadas y normalmente persiguen un fin lícito, pudiendo ser expulsada de ella cualquier persona si no mantiene una conducta adecuada. Los participantes en estas comunidades intercambian conocimientos sobre ideas o aficiones y pretenden mantener una comunicación fructífera sobre filatelia, automóviles, motocicletas o numismática, entre otros. La Benemérita apuntó que en las relacionadas con la pederastia, es necesario ser invitado para poder incluirse y participar en las mismas, autorización que suele realizarse en canales diferentes a la propia comunidad, necesitando un conocido que sea el que le presente a la comunidad. Aquí es donde aparece el Gobierno de la comunidad, dictando y ejecutando las normas de ingreso que, tratándose de pornografía infantil, suelen obligar a aportar material pornográfico donde hayan sido utilizados menores. Este material es administrado por la comunidad y se intercambia, dándole la característica de economía privada, apuntó la Guardia Civil. Estas redes han aprovechado las «comunidades virtuales» para orientarse progresivamente en la forma de una espiral creciente; cuanto más material se posea, más importante será el grupo y más gente querrá participar. De esta manera se crea un perfil de los miembros en función de su grado de aportación, tanto de material de vídeo y gráfico como de literatura pornográfica de abuso a menores.

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