DF11P6F2-11-22-01-1.jpg

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

josé enrique martínez

C uando nos encontramos con una obra de trabajosa intelección, pero que suscita nuestro interés, indagamos en ella e intentamos comprenderla. Acaso ni con la relectura logremos llegar a su núcleo significativo. En casos así podemos tener la suerte de tropezar con un libro que desbroce la senda por el intrincado bosque de las palabras. Es lo que ocurre con la poesía de uno de los grandes del XX, el argentino Roberto Juarroz, expresivamente llena de contradicciones, paradojas, interrogaciones, repeticiones…, sin desligar nunca la poesía del pensar, sin cuya actividad no se concibe. La lectura primera y aún la segunda pueden dejarnos desconcertados y a la vez fascinados. A las causas responde un libro extraordinario fundado en un lúcido y al mismo tiempo encendido esfuerzo interpretativo; hablo de «Romper el límite.

La poesía de Roberto Juarroz», de Alfredo Saldaña. Titula su libro «Romper el límite» porque Juarroz entendió la poesía como un desafío a los límites del lenguaje y a la exploración del conocimiento del mundo, apartándose de lo trillado, del gregarismo y de las expectativas del lector acomodaticio. A todas sus entregas dio Juarroz el mismo título: «Poesía vertical», porque crece en profundidad, no en visión horizontal, porque como dice Saldaña, en su escritura «la potencia del pensamiento se combina con la intensidad de la poesía», y porque huyó del significado preestablecido de las palabras, del tópico y el prejuicio, siempre «a la búsqueda de palabras liberadas del lastre significativo»; y en consonancia con ello, se trata de «una poesía cuyo poder radica en el sometimiento de lo real aparente a lo real profundo y esencial»; pero no es una poesía poblada de certezas, sino «edificada sobre la inestabilidad, dispuesta a cruzar fronteras y a escuchar los latidos de la incertidumbre».

Son tantas las ideas que se desprenden de la interpretación de Saldaña, que intentar resumirlas resulta ilusorio.

Cargando contenidos...

El crítico proporciona en el capítulo inicial gran cantidad de información sobre la vida cultural argentina e hispanoamericana, atestiguando que Juarroz es un caso aislado en tal panorama; procede después a una lectura honda y a la interpretación correspondiente, para trazar finalmente el parentesco del poeta argentino con escritores como Antonio Porchia, Bachelard, Celan, Valente y María Zambrano. El libro de Saldaña bien paga el esfuerzo de su lectura, por ardua que resulte.