La cumbre del clima cierra sin poner límites a los combustibles fósiles
La COP27 hace justicia con los países más pobres con un fondo especial pero aplaza el debate de quién pagará y no avanza en medidas contra el cambio climático
Una activista protesta por la falta de acuerdos concretos en la cumbre de Egipto. SEDAT SUNA
La cumbre mundial del clima de Egipto, COP27, marcará un punto de inflexión en la historia de la cooperación internacional en materia de cambio climático. Por primera vez, los casi 200 países reunidos para alcanzar acuerdos políticos en esta materia han hecho lo que se ha venido a llamar ‘justicia climática’. Esto es, que las economías más pujantes —y a la vez más contaminantes— ayuden a los países pobres que ya sufren los efectos de cambio climático sin contribuir apenas a él, y que además carecen de recursos suficientes para afrontar sus devastadores efectos. Para ello, se ha acordado la creación de un nuevo fondo de financiación internacional.
Así, con la llamada de auxilio de los países vulnerables comenzó la cumbre del clima en su 27º edición y con estos mismos celebrando su triunfo se cerró durante la madrugada del domingo, tras duras negociaciones que no estuvieron exentas de caos, tal y como denunciaron algunos delegados. Las disculpas del presidente de la cumbre egipcia por algún «paso en falso» dado en su gestión hablaron por sí solas. Pero el triunfo que para muchos fue la creación de ese fondo nuevo para paliar las ‘pérdidas y daños’, para otros no resulta suficiente para entonar la victoria. «Hemos dado un pequeño paso. Hemos tratado los síntomas, pero no al paciente de la fiebre», decía la presidenta de la UE, Ursula von der Leyen tras conocerse el resultado de la cumbre.
Se refería a la falta de ambición en la lucha contra ese cambio climático que ya hace perder vidas y dinero a muchos países del planeta. No se han incrementado los compromisos en recortes de emisiones. No se ha comprometido el fin del uso de los combustibles fósiles y no se han establecido medidas concretas para mitigar el calentamiento global al 1,5º. Con todo, la sensación que queda es agridulce.
Pérdidas y daños
El nuevo fondo, un éxito con entrega a plazos El calificado como paso histórico de la cumbre es un éxito con entrega a plazos. Es decir, tal y como se recoge en los documentos finales del acuerdo, será un comité de transición el encargado de dibujar la operativa, los contribuyentes, las fuentes de ingreso y la coordinación de la ayuda. Su trabajo será llevado para «su examen y adopción» en la cumbre de 2023, que se celebrará en Emiratos Árabes, «con vistas a hacer operativos los acuerdos y arreglos de financiación».
El principal escollo, y por el que la Unión Europea amenazó abandonar la negociación sin acuerdo, quedó aplazado. Este es, quién contribuye a ese fondo, si por ejemplo estará China como país rico y contaminante, entre otros, o no. Las fuentes de financiación también se ignoran.
«Gran variedad de fuentes», dice textualmente el acuerdo. Pueden ser públicas, privadas... Pero nada dice de propuestas como la que hizo el jefe de Naciones Unidas de gravar a las grandes empresas energéticas o la de Europa, que abogó por hacer lo propio con sectores muy contaminantes como el de la aviación. Antes del 15 de febrero, sugiere el acuerdo, las partes deben enviar sus opiniones sobre este fondo. Naciones Unidas, el Banco Mundial y el FMI también tienen deberes sobre cómo hacer la ayuda más accesible y aportar enfoques nuevos de financiación.
El espíritu del 1,5º sigue vivo pero sin recortar emisiones El acuerdo de la COP27 reafirma los objetivos de frenar el incremento de la temperatura del Acuerdo de París, «muy por debajo de los 2º, y proseguir los esfuerzos para limitar la subida de la temperatura a los 1,5º», sin medidas concretas.