La «dominación» y el «absoluto desprecio» por la mujer indujeron el asesinato machista de Paula
La Audiencia de León recurre al agravante de parentesco y de género para condenar a José Carlos G.D. a 25 años de cárcel
El ya condenado, en el juicio celebrado en la Audiencia de León el mes pasado. MAZ
Ya hay sentencia de la Audiencia de León sobre el crimen machista de Mansilla de las Mulas. El Magistrado del Tribunal del Jurado que ha presidido el juicio ha condenado al principal acusado, José Carlos García Díez a una pena de 25 años de prisión por el asesinato de su pareja Paula Miguélez, en pasado mes de abril de 2021 en Mansilla de las Mulas.
El juez le ha impuesto una pena de 21 años por asesinato alevoso, con las circunstancias agravantes de parentesco, ya que ha quedado demostrado que era su pareja, y de género. Así mismo ha sido condenado por allanamiento de morada, al forzar la puerta de la casa de la víctima a tres años de prisión, al que se suma un año más por un delito de maltrato habitual en el ámbito de la violencia sobre la mujer.
El condenado, que el pasado 24 de octubre ya fue considerado culpable de todos los cargos descritos por el jurado popular tras el juicio celebrado en la Audiencia Provincial, tampoco podrá acercase a la familia de la víctima en los próximos 27 años, y deberá indemnizar a sus padres y hermano con la cantidad de 127.000 euros.
En contra de lo que José Carlos alegó en el juicio, la sentencia considera probado que el acusado y la víctima iniciaron una relación sentimental en 2020 que concluyó en febrero de 2021, aunque más tarde retomaron el contacto, volviendo a cesar en su relación a finales de marzo, sin que José Carlos aceptase que hubiese terminado su relación con Paula.
También confirma que durante la relación, José Carlos propinó a la víctima diversas agresiones, como el cabezazo que le propinó durante una discusión y que no fue denunciado por Paula, así como una serie de episodios concretos de agresión, que «propició un ambiente de permanente violencia física y psíquica, caracterizado por la dominación el control y el temor que afectó a Paula de forma esencial en la esfera emocional, en su toma de decisiones y, en definitiva, en su libre desarrollo como personal».
Entre los hechos probados también queda patente que en la tarde del día 18 de abril de 2021 José Carlos y Paula estuvieron juntos ten Puente Villarente, yendo después a tomar algo los dos a Mansilla de las Mulas, tras lo cual la víctima llevó en su vehículo a José Carlos de vuelta a León a su domicilio, regresando ella a Mansilla de las Mulas, donde estuvo pasando un rato con varios amigos. Durante ese tiempo, José Carlos reiteradamente llamó por teléfono y envió mensajes de WhatsApp a Paula para saber dónde estaba, con quién estaba, si estaba en compañía de un hombre, requiriéndola de forma insistente para que le contestase y le diese la información que le pedía.
Presunta infidelidad
En la media noche del día 18 al 19 de abril de 2021, Jose Carlos, en la creencia de que Paula le estaba siendo infiel y pensado de forma obsesiva que pudiera estar con otro hombre, movido por su sentido de posesión o dominación sobre ella, se dirigió en su vehículo al domicilio de Paula en Mansilla de las Mulas, con la intención de sorprender a Paula con otro hombre. Al llegar allí, rompió el cristal de la puerta del portal con una patada, abriendo así la puerta y accediendo al interior del inmueble, para a continuación subir al piso de Paula, en donde, dando una patada a la puerta de la vivienda, fracturó la misma entrando en la casa.
José Carlos al acceder al domicilio de Paula, lo hizo, a pesar de que Paula no le permitía entrar, y por tanto sin el consentimiento ni autorización de Paula.
Una vez en la vivienda, Jose Carlos discutió con Paula y, al pretender que le dejase ver su teléfono móvil, a lo que ella se negó, éste cogió el teléfono, dañándolo de tal manera que quedó doblado. José Carlos salió de la vivienda de Paula, bajando hasta su vehículo, para a continuación volver a subir, entrando nuevamente en la vivienda sin el permiso previo de Paula.
José Carlos comenzó una discusión con ella, dirigiéndole reproches a ésta («dónde le tienes, donde está escondido, con quién estás» o expresiones similares), volteó la cama de la habitación auxiliar, además de revolver en el cajón y bolso de Paula, y buscó por todas las partes de la casa a ese supuesto hombre, sin encontrar a nadie, dado que Paula estaba sola en su domicilio. Forcejearon de nuevo por el teléfono negándose ella, produciéndose un forcejeo en el seno del cual José Carlos golpeó a Paula en la cabeza con un objeto o proyectándola contra una superficie roma. Después, se marchó y de nuevo volvió con un cuchillo de unos 20 cm. de longitud de hoja que había cogido de la cocina, se dirigió a la habitación donde estaba Paula, y de forma súbita le asestó tres puñaladas en la zona de la espalda. El juez cree que asestar a Paula varias puñaladas, «tenía intención directa de causarle muerte». También considera que al entrar en su casa sin su consentimiento para agredirla actuó movido por un sentimiento de dominación y superioridad respecto de Paula por la circunstancia de que era mujer.
Por eso, se le atribuye al acusado «una concepción humillante hacia la mujer, de modo que las acciones que genera son de naturaleza subyugante, con menosprecio constante al género de su pareja»
El juez insiste en que Paula no tuvo ninguna posibilidad de defenderse o de ofrecer resistencia mínimamente eficaz, y José Carlos era consciente de ello.
Tras el apuñalamiento, José Carlos abandonó la vivienda, pero volvió nuevamente y por tercera vez a subir y entrar en la vivienda, comprobando que Paula yacía sin vida en el suelo, abandonando finalmente y de forma definitiva el lugar.
Las puñaladas que José Carlos le asestó a Paula eran de carácter vital, al afectar a órganos vitales, determinado la muerte inmediata sin posibilidad de que se le pudiese haber efectuado cirugía o actos médicos que hubiesen impedido el fallecimiento.