El eclipse más exclusivo del mundo: solo dos bases científicas verán el anillo completo este martes
Este fenómeno ocurre cuando la Luna se sitúa en su punto más alejado de la Tierra, lo que hace que su tamaño visual sea ligeramente menor al del Sol
Fotografía del eclipse solar este lunes, en la Ciudad de Torreón (México).
Este martes 17 de febrero de 2026, el mundo es testigo del primer gran evento astronómico del año, un eclipse solar anular conocido popularmente como anillo de fuego. Este fenómeno ocurre cuando la Luna se sitúa en su punto más alejado de la Tierra, lo que hace que su tamaño visual sea ligeramente menor al del Sol. Al no cubrir completamente el disco solar, se crea un espectacular aro de luz que parece flotar en la oscuridad del firmamento, marcando el inicio de una racha de tres eclipses anulares consecutivos que se extenderán hasta 2028.
La exclusividad de este evento es una de sus características más destacadas, ya que la franja de anularidad donde el anillo se ve de forma perfecta atraviesa principalmente las regiones más remotas de la Antártida y el Océano Antártico. En lugares como las estaciones de investigación científica Concordia o Mirny, los observadores pueden disfrutar de un oscurecimiento que alcanza aproximadamente el 96% del Sol. El punto máximo del fenómeno se registra cerca de las 12:12 GMT, durando la fase anular poco más de dos minutos en su punto álgido.
Para quienes no se encuentran en el continente helado, el eclipse se manifiesta de forma parcial en diversas zonas del hemisferio sur. Regiones del extremo sur de Sudamérica, como el sur de Chile y Argentina, así como partes de Sudáfrica y diversos puntos de los océanos Índico y Atlántico, perciben el evento como un pequeño mordisco en el borde del Sol. En contraste, los habitantes del hemisferio norte, incluidos los residentes en España y México, no tienen visibilidad directa de este eclipse, debiendo recurrir a transmisiones en directo para seguir el avance de la sombra lunar.
A pesar de la belleza del anillo de fuego, los expertos en salud visual han emitido alertas constantes sobre los riesgos de observar el fenómeno sin la protección adecuada. Mirar directamente al Sol durante un eclipse anular puede causar daños irreversibles en la retina, conocidos como retinopatía solar, debido a que la luz residual sigue siendo extremadamente potente. Se recomienda el uso de filtros certificados ISO 12312-2 para cualquier tipo de observación directa, recordándonos que, aunque el espectáculo es celestial, la seguridad debe ser terrenal.
Este eclipse de febrero es solo el aperitivo de lo que 2026 tiene preparado para los entusiastas de la astronomía. Tras este evento, el calendario señala el 12 de agosto de 2026 como una fecha clave, pues un eclipse solar total cruzará el norte de España, ofreciendo uno de los espectáculos más impresionantes de la década. Por ahora, el anillo de fuego de hoy sirve como un recordatorio de la precisión mecánica del cosmos y de la fascinación que sigue despertando la danza entre el Sol, la Luna y nuestro planeta.