CRÉMER CONTRA CRÉMER
El PP pregunta a la UPL
Y ES LO QUE dice el vecino: «¡Coña, pues si ya empezamos a preguntar cuando todavía no hemos puesto el culo en el escaño, ya me contará lo que sucederá antes de que consumamos los cien días de cortesía a que todo edil en democracia tiene derecho!». Indudablemente tiene misterio el evento y desde los más apartados rincones de la Ciudad, o sea desde Armunia o desde La Corredera, por ejemplo se dirigen a nosotros, que ya ven ustedes lo apartados que estamos del mundanal ruido y lo poco que sabemos de la municipalización o privatización de los servicios públicos. La prensa local que, dígase lo que se quiera, es la única que nos proporciona conocimiento, publicó en el día viernes, 27 de junio, ya con las abracadabrantes fiestas de San Juan cumplidas y hasta posiblemente pagadas, publicó el repertorio completo de las dudas que el Partido Popular, recién desalojado de la alcaldía, tenía sobre la gobernación municipal del Partido o grupo o parte contratante de la otra parte contratante del Partido de la Unión del Pueblo Leonés y de los grandes expresos europeos. Vienen a ser unas cincuenta preguntas con una carga explosiva interior que así, en principio, ha puesto los pelos de punta al personal. Los señores del PP no han esperado a nada, ni siquiera a que el señor Amilivia, alcalde bien recordado por cierto, sea cual fuere el signo de su bandera, y hoy envuelto en el silencio, pues sin esperar a que el patrón diera la orden de levar anclas, la marinería se ha lanzado a la mar, a ver lo que se pesca. Principalmente parece ser que los fundamentos de la encuesta o denuncia encubierta es la de saber hasta dónde alcanza el Pacto, el famoso Pacto de los montes. Y de entre la maraña o repertorio lanzado al agua por la tripulación del PP, a nosotros nos sorprendió una pregunta especialmente, no por lo que dice, sino por lo que sugiere. Y no es que también nosotros exijamos esclarecimientos, sino que nos gustaría que por quien correspondiera se nos explicara el alcance de la andanada. Porque es que si empezamos a gobernar la ínsula sometidos a la presión de la ignorancia y de la duda terminaremos a medio camino cansados y desencantados. De modo que no está de más que desde el primer momento, desde el instante mismo en el cual se disponen a mandar los novísimos municipales, se nos expliquen los exactos alcances de las cosas, a fin de que podamos decir al final del ejercicio, en el Ayuntamiento de León se explica todo, como en Caballería. Nosotros no entramos ni salimos pero tampoco cedemos de nuestro derecho de conocer con quién nos jugamos los dineros de las tasas. Y esta es la maliciosa o ingenua pregunta: ¿Es cierto que el pacto con el PSOE en el Ayuntamiento de León se fraguó antes de las elecciones del 25 de mayo en una comida con lechazo por medio entre usted y el señor Zapatero? Los vecinos del barrio piensan que no es tanto lo de comer lechazo, cosa por otra parte bastante frecuente entre leoneses, como la implicación del señor Zapatero en la trama, si la hubo... Se dice que en el amor, en la guerra y en las elecciones municipales, todos los medios son buenos, pero tampoco nos parece lo más correcto «meter en el ajo» al señor Zapatero para justificar acaso, quien sabe, tal vez, quizá, lo que no fue sino una enormísima torpeza por parte del partido de Don Mauro que quizá, como la paloma de Picasso, cuando procedió al relevo, se equivocó.