Las gatas alcanzan la madurez sexual entre los seis y los nueve meses de edad 1397124194
El celo y apareamiento de los gatos
Corresponde a los dueños decidir responsablemente si han de reproducirse
Las gatas alcanzan la madurez sexual entre los seis y los nueve meses de edad, mientras que los gatos son aptos para procrear desde los nueve o diez meses. No conviene dejar que una gata quede preñada antes de los nueve o diez meses de edad, ni utilizar un macho que no haya cumplido un año como semental. Las gatas presentan periodos de celo (durante los cuales son receptivas a los machos) a lo largo de todo el año, con mayor o menor frecuencia dependiendo de la latitud y de la duración del día. En nuestro país lo habitual son dos periodos de varios celos en primavera y otoño, en los que el celo aparece cada tres o cuatro semanas hasta que un gato las cubre. Sin embargo, las hembras que viven en pisos, al tener las luces encendidas por la noche suelen presentar celos durante todo el año. La intensidad con que estos se manifiestan, con fuertes maullidos que llegan a asustar a sus dueños, revolcones voluptuosos e incluso pérdida de apetito, hace que no sea aconsejable dejarlas tener celos una y otra vez sin reproducirse. Aquellas gatas que no vayan a criar deberían ser esterilizadas o recibir un tratamiento anticonceptivo. Lo mismo podemos decir de los machos, ya que si no tienen acceso a las hembras empezarán a marcar la casa con su orina una y otra vez haciéndose muy enojosa la convivencia con un animal así. En este caso está también indicada la esterilización. La castración no es perjudicial para su salud, más bien al contrario. Solo debemos dejar que nuestros gatos se reproduzcan si estamos seguros de poder ofrecer a sus cachorros un hogar donde los acojan. De lo contrario acabarán como gatos callejeros, destinados a ser un problema sanitario y condenados a una vida corta y atroz. Decididos a criar Una vez que decidimos criar, debemos dejar a la gata en celo y al macho solos en un cuarto tranquilo. Las gatas inexpertas pueden agredir violentamente al macho si este intenta montarla sin ser invitado a ello. El periodo en el que acepta al macho viene durando entre tres y nueve días. Una vez que la gata invita al macho la monta es rápida, a veces algo violenta pues al retirar su pene, que está cubierto de espinas, el gato le causa dolor y ésta se defiende agresivamente. Si la gata no acepta al macho antes de la monta y lo arremete debemos separarlos hasta el siguiente celo. También es conveniente separarlos una vez completada la cópula a no ser que convivan juntos habitualmente. La presencia de embarazo se delata por que ya no aparece el siguiente celo. Si la gata no está obesa, a los 15 días se pueden palpar las vesículas que rodean los embriones como unos bultos del tamaño de una uva en el vientre del animal, una por cada cachorro. Ya solo queda alimentarla correctamente y esperar al momento del parto. Más información en: http://users.servicios.retecal.es/rotto1