Una bomba enterrada bajo las aguas
Aunque a simple vista todo parece normal, la huella del Prestige quedó enterrada bajo la arena de las más de 500 playas afectadas. En ellas, se realizaron más de 4.500 catas que detectaron fuel en 48 playas. Tras las tareas de limpieza únicamente la Playa do Rostro, en Finisterre, presenta restos de fuel bajo los arenales. Ha pasado un año de la catástrofe del Prestige, pero la tranquilidad no llega a las costas gallegas. Hay una bomba de relojería bajo el agua, el pecio hundido a 120 millas del litoral, a 4000 metros de profundidad y con 13.800 toneladas de fuel aún en su interior. En julio, se completó el sellado de las grietas del petrolero y se iniciaron las pruebas de extracción del combustible que ejecutará la empresa Repsol-YPF. Bolsas extractoras sustraerán el fuel en el fondo del mar y lo subirán a bordo del buque «Dock Barge Entrepise» que lo conducirá a las refinerías de A Coruña donde será tratado. Este proceso se desarrollará en la próxima primavera, entonces se podrá pensar en poner el punto y final a la catástrofe del Prestige, el desastre medioambiental más grave registrado en los últimos años. Buque de salvamento En estos momentos, está preparado para actuar, en el caso de ser necesario, el buque de salvamento «Punta Mayor» y se dispone de la colaboración inmediata de dos buques anticontaminación franceses. También se normalizó la situación en los fondos marinos donde las últimas inspecciones realizadas indican que están limpios. Las zonas más afectadas fueron las del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, Cíes, Ons y Sálvora.