La siniestralidad en las carreteras supone un coste social que equivale al 2% del PIB comunitario

Los accidentes de tráfico cuestan en Europa 160.000 millones al año

Un investigador inglés solicita una base de datos que contenga todos los siniestros europeos

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FirmaJacobo Quintanilla - datael escorial
León

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Texto En la Unión Europea, los accidentes de tráfico causan unos costes sociales equivalentes al 2% del PIB comunitario, lo que representa, además de las tragedias humanas, algo más de un tercio de la riqueza que crea el sector de automoción, que vienen a ser 160.000 millones de euros. Por esta razón, la UE, a través de la Carta Europea de Seguridad Vial, se ha planteado como objetivo tratar de reducir a la mitad el número de víctimas en el año 2010. Ese ha sido el punto de partida del curso Estrategias de investigación en seguridad y en accidentes del automóvil celebrado durante esta semana en El Escorial, y en el que numerosos expertos nacionales e internacionales de muy diversas áreas han aportado su conocimiento y opinión acerca de las acciones que deberán emprenderse para alcanzar este Objetivo en el 2010. Una de las aportaciones más interesantes para mejorar la seguridad vial en Europa, donde cada año mueren 40.000 personas en accidentes de tráfico y más de 1.700.000 resultan heridas, es el programa eSafety. Impulsado por la Comisión Europea desde el año 2002, el eSafety establece un conjunto de medidas basadas en uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) para ayudar a la industria del automóvil a construir vehículos más seguros e inteligentes, a favorecer su rápida comercialización, y a aumentar la seguridad vial en Europa. Experiencias europeas Para el responsable de Accidentología y Seguridad Vial de Fundación del Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil, Jesús Monclús, «los países más seguros son los que más y mejor investigan los accidentes de tráfico». Y España en ese sentido parece ir más rezagada que alguno de sus socios comunitarios. «Mientras que en España en una investigación policial normal se recogen cien variables (elementos de información sobre los accidentados como la edad o los puntos de daño), en países como Suecia, Estados Unidos o Reino Unido el número de variables puede llegar hasta las 800». En este punto, el apoyo de las administraciones a todos estos programas de investigación está creciendo. Pero también muy importante, tal y como se expuso en el curso, parece la necesidad de que se creen bases de datos estadísticos y se apoye económicamente estos estudios para poder elaborar una muestra representativa de los accidentes. Las demandas de Richard Frampton van en este sentido. Este investigador del Centro de Seguridad de la Universidad de Loughborough (Inglaterra), reclama la creación de una base de datos a nivel europeo en el que se reflejen las causas y consecuencias de los accidentes de tráfico, para poder estudiar medidas preventivas. Toda iniciativa desconocida genera al principio una cierta sensación de recelo, y el carné por puntos no ha sido menos en Europa. En España sin embargo, los elevados datos de siniestralidad que padecen nuestras carreteras han provocado que la medida, a un año de su implantación, genere mayoritariamente confianza, aunque también alguna que otra crítica desde el sector profesional. El Gobierno pretende reducir drásticamente las muertes en las carreteras: un 40% en los próximos cinco años. La seguridad vial es «uno de los ejes políticos prioritarios» del ministerio del Interior. Una tarea que va a ser «larga, dura y compleja», según el propio titular de esa cartera, José Antonio Alonso. Entre sus medidas concretas, algunas como la eliminación en cinco años de los «puntos negros» de las carreteras, convertir el carné de conducir en una tarjeta electrónica que incluya más información sobre el conductor, modificar la Ley de Seguridad Vial y el Reglamento del Conductor, o la implantación del carné por puntos, una medida que en Francia ha hecho que las muertes en carretera se reduzcan un 20%. En España las campañas de tráfico para reducir la siniestralidad en las carreteras siguen sin dar notables resultados. Aunque entre el 1 de julio, fecha de inicio de la Operación Verano 2004, y el 14 del mismo mes, hayan fallecido un 2,3% menos de personas que el año pasado, 167 son muchas muertes y da la sensación parecen haber vuelto a caer en saco roto.

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