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FEBRERO tiene algo de tonto e innecesario, mes anodino, invierno tumbado a la solana del corral o pingando moquita en noche heladora. Pero febrero tiene a sus cigüeñas, oh, infelices, clavadas sobre un chopo a una tierra escarchada e inclemente, con lo estupendo que se pasa ahora en tierras africanas picando el sol en los charcales. Y llegan por san Blas a petarse en nido alto, a encararse con la ventisca a la pata coja y a nevarse el lomo sin inmutarse. Pajarón raro la cigüeña. Costumbres raras. Su dieta no puede parecernos más asquerosa: gusarapos, ranos, sapinas, miasmas y retriles, aunque desde que nosotros descubrimos los carrefures y ellas los vertederos, comen hasta restos de salchicha con mostaza, todo lo zampan y se rechupan, o sea, se repicotean. Pero traicionar la dieta histórica tiene graves riesgos. Hay unas carpas de estanque en China que llevan generaciones reproduciéndose en estas piletas de jardín, comiendo sólo de lo que el hombre les da y mirando siempre a la superficie esperando que caigan migas y obsequios. Últimamente estas carpas están modicando sensiblemente su morfología, hasta el punto de que los ojos se les están desplazando hacia el frontal y se les apunta allí una especie de nariz que da a su cara un terrible e inquietante parecido humano que me aterró. ¿Es de tanto mirarnos?... Desconozco cómo puede afectar a la cigüeña el comer nuestras sobras y basuras con su interminable catálogo de grasas, ponzoña química y guarradas con toxinas, que si en fresco ya son bazofia, en podrido serán un manjar, supongo. Por de pronto, bastantes se han vuelto laicas, civiles o ateas y ya no eligen sólo las iglesias para instalar su apartamento; claro, que tampoco faltan párrocos que las hostigan o expulsan de sus campanarios para convertirlas en consistoriales, eléctricas de torreta, sindicalistas de chimenea o inmigrantes de aluvión sobre una palera mocha a tiro de piedra de guaje. Febrerico el corto no sería nada sin sus cigüeñas y sus garzas que «apatrullan» las raseras de estos ríos al acecho de bermejuelas o alevines alelados. No hay mejor noticia que esta en la jornada; eso demuestra que el mundo sigue rodando. Celébralo y festeja el sol que hoy salga, recordando, sin embargo, que «Febrerico el loco sacó a su padre al sol y luego lo apedreó».

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