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Lujo y sofisticación en Cibeles

El lujo es la apuesta clara de los diseñadores que pasean sus obras en la pasarela madrileña en la que se verán durante cuatro días las distintas tendencias Por los niños

Aghata Ruiz de la Prada se inspira en el Este

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Mila Trenas - madrid
León

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En línea con la trayectoria ascendente que inició hace ya varias temporadas, Modesto Lomba volvió a ser ayer uno de los diseñadores más interesantes de los que pasaron por la edición de Pasarela Cibeles en una jornada inaugural en la que se propuso el chaqué como prenda estrella de una temporada que tiende a la sofisticación. En la colección, que deja ver claramente el acertado camino por el que transcurre la creación de este diseñador, destacaron las figuras que se desprenden de la cintura, la desestructuración de las líneas, los grandes pliegues y una apuesta clara por los chaqués asimétricos, deshilachados y multifuncionales, y por las pieles de astracán. En cuanto a colores, el blanco y el negro, iluminados por amarillos y morados, en un desfile en el que no faltó un guiño a San Valentín en los adornos de corazones metálicos, y en el que merecen especial atención las estolas, pequeñas capitas y toreras de aire retro. Lomba apostó por el glamur, tanto para mujer como en su colección de hombre, en la que destacaron sus abrigos, con remates interiores en raso, y sus ligerísimas camisas. Otro de los diseñadores que convenció en esta primera jornada dedicada a los miembros de la Asociación de Creadores de Moda de España fue Roberto Torretta que también ha evolucionado hacia líneas menos convencionales y ha querido «ir más allá» con su colección. Con dos propuestas radicalmente opuestas, la de Angel Schlesser y la de Aghata Ruiz de la Prada, se inició esta XLI edición de Pasarela Cibeles en la que veintiocho de los más destacados diseñadores españoles presentarán durante cuatro días sus colecciones para el otoño/invierno 2005-2006. El cántabro Angel Schlesser no se arriesgó y presentó propuestas de líneas muy clásicas. Verde musgo, marrón, rosa palo y negros fueron los colores utilizados en unas prendas en las que destacaron los conjuntos de abrigo y vestido de cortes limpios y ajustados a la silueta, los cortes imperio y las cinturas plisadas en faldas, que regresan a la línea «A» y se sitúan en la rodilla, y en pantalones de línea masculina. Muy espectaculares las amplias chorreras de las camisas de Schlesser. Luego se pudo ver a una Aghata Ruiz de la Prada «muy costurera», con una colección inspirada tanto en los países del Este como en los pueblos latinoamericanos. Y el resultado ha sido una combinación folk y pop, con faldas largas, frunces, ponchos, flecos, junto a formas geométricas, colores primarios, topos, rayas y los clásicos iconos de la diseñadora. Con fuerte influencia de la moda española del siglo XVII que reaparece como clásico del siglo XXI, Berhanyer y Diz han preparado un desfile en el que sobresalieron especialmente los vestidos de noche y las prendas realizadas en piel de cordero del Himalaya, zorro, visón y astracán.

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