El marido pretende incinerar el cuerpo de su mujer y los padres desean que sea enterrada
La muerte de Terri Schiavo no cierra el enfrentamiento familiar
La familia afirma que es a ellos a quienes corresponde decidir el destino del cuerpo de su hija
El padre de Terri Schiavo, durante el servicio celebrado ayer en memoria de la fallecida
La muerte de Terry Schiavo no ha podido cerrar el enfrentamiento que durante años han mantenido sus padres y el que fuera su esposo, Michael Schiavo. Cuando el pasado jueves la mujer dejaba de respirar, tras pasar 14 días sin recibir alimentos, los medios estadounidenses anunciaban el fin de la historia. Sin embargo, un nuevo problema mantiene a los norteamericanos pegados al televisor: ¿quién enterrará a Terri? Su esposo, que lleva años luchando por dar a su mujer «una muerte digna», ya había ordenado que el cuerpo fuera incinerado y sus cenizas fueran repartidas en algún lugar de su Pensilvania natal. Según el hermano de Michael, Bob Schiavo, no se desvelará el lugar exacto donde se depositarán los restos por miedo a que el lugar sea utilizado como una especie de santuario por parte de los padres de la mujer. Schiavo tampoco quiere que la televisión esté presente cuando le diga el último adiós a su esposa. Sin embargo, la familia de la fallecida desea enterrar a su hija en Florida, ciudad en la que el matrimonio Schiavo residió durante años. Los progenitores anunciaron que deseaban darle una sepultura católica a Terri en virtud de las creencias religiosas de la fallecida. A pesar de que el marido ha ofrecido que puedan celebrar un servicio religioso antes de la cremación, los padres han rehusado la oferta por considerar que es a ellos a quien corresponde en entierro de su hija. La disputa por el féretro de la mujer es la punta del iceberg de un enfrentamiento que se viene desarrollando desde 1998. En ese año, Michael Schiavo solicitaba desconectar a su esposa de la máquina que la mantenía con vida desde que sufrió un infarto que la había dejado un estado vegetal irreversible. Los padres de la mujer siempre negaron esta posibilidad aduciendo que Terri podría recuperar algunas capacidades cognitivas con el tratamiento adecuado, versión que nunca fue apoyada por los médicos. La batalla llegó a los tribunales donde siempre ganó el marido, aunque otros jueces paralizaban la orden de desconexión. Finalmente en marzo de este año un juez estatal del estado de Florida ordenó definitivamente desconectar a Terri. La sentencia fue recurrida hasta el Tribunal Supremo, gracias a una ley del congreso que permitió que el caso pasara a nivel nacional, pero nadie falló a favor de la petición de los padres.