Falso explosivo en Windsor

Dos periodistas del periódico «The Sun» logran colarse en el escenario de la boda de Carlos y Camilla con una caja que llevaba una etiqueta en la que se leía «bomba»

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Manuel Allende - corresponsal | londres
León

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Carlos de Inglaterra y Camilla Parker Bowles pondrán mañana, a la hora del lunch en Inglaterra, el aperitivo en España, punto final a una larga, extraña y polémica relación de amor imposible con una boda cuyos preámbulos han estado plagados de vicisitudes, zancadillas, despropósitos y amenazas. Ha sido un amor que superó obstáculos del establishment como dos matrimonios, dos familias, una monarquía tradicionalista, la furia de una prensa sensacionalista, la opinión en contra de todo un país, varios funerales y la desaprobación silenciosa de la mayoría de las mujeres del planeta (dianistas por naturaleza). Si alguien pensaba que la sarta de penitencias ocurridas desde el anuncio de la boda habían acabado, estaba equivocado. Ayer los británicos se despertaron con la sorprendente noticia de que un periodista y un fotógrafo de The Sun -la Carta Magna escrita del Reino Unido- habían accedido al Castillo de Windsor como chicos de reparto en una furgoneta en la que llevaba una caja con la etiqueta de «bomba». Los dos penetraron hasta la Capilla de San Jorge donde se celebrará la ceremonia religiosa a pesar de la operación policial que costará unos 7 millones de euros y movilizará a unos mil policías. En Downing Street, que teme que la boda sea un objetivo terrorista, se exigió una inmediata revisión de los planes de seguridad mientras los cuerpos de seguridad se echan las manos a la cabeza por el paquete de la boda. El anuncio del matrimonio fue el pistoletazo a una sarta de gafadas que han sido la longaniza de los sensacio-nalistas y tema socorrido en las cenas de todo el Reino Unido. Reconocimiento de sus pecados El príncipe Carlos y Camilla leerán una oración «reconociendo sus pecados y maldades» durante la bendición que tendrá lugar tras su boda civil, indicó el ayer una fuente cercana a la familia real. Este reconocimiento de los pecados se efectuará durante la bendición del matrimonio civil del príncipe Carlos de Inglaterra con Camilla Parker Bowles, oficiada por el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, jefe espiritual de la Iglesia Anglicana. Carlos, de 56 años, y Camilla, de 57, leerán durante esa ceremonia una plegaria del Libro de Oraciones de 1962, que representa el acto de contricción más fuerte de la Iglesia Anglicana. «Reconocemos nuestros pecados y maldades que de tiempo en tiempo hemos cometido, en pensamiento, palabra y acto», leerán Carlos y Camilla. Esta oración fue la escogida para ser leída durante la bendición religiosa de los recién casados, en vez de la nueva oración escrita para los divorciados, indicó la fuente.

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