La Secretaría de Estado vaticana investiga varios «supuestos» milagros atribuidos al Papa
El Vaticano abre expediente para iniciar la santificación de Wojtila
La decisión de hacer santo a Juan Pablo II será «competencia exclusiva» del nuevo Papa
Juan Pablo II podría convertirse en santo «por aclamación popular». La multitudinaria manifestación de duelo en que se convirtió la muerte del Papa polaco y las peticiones de canonización inmediata que durante el funeral del viernes se escucharon en San Pedro podrían acelerar el proceso que per-mitirá subir a los altares al pontífice muerto, aunque la decisión será «competencia exclusiva» del próximo pontífice. A pesar de esta circunstancia, que ayer fue advertida por el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, la Secretaría de Estado vaticana tendría abierto ya un expediente con las supuestas intercesiones milagrosas de Juan Pablo II, condición indispensable para que una persona sea declarada santa. La Iglesia tiene perfectamente definidos los pasos de los procesos de santificación, que suelen ser largos y complejos, aunque en los últimos tiempos han acontecido varias beatificaciones exprés : la de la madre Teresa de Calcuta (seis años después de morir) y la de José María Escrivá, rubricada en el 2002 por Juan Pablo II, a los 21 años de que el fundador del Opus Dei falleciera. En el caso del Papa polaco, juegan a su favor las peticiones de miles de fieles que, según aventuró en el programa de televisión Porta a Porta Chiara Lubich, fundadora del movimiento cristiano de los Focolarini, «podrían ayudar a recuperar los tiempos -sobre todo medievales- en los que la santidad era proclamada a propuesta del pueblo». Algunos expertos consideran también una señal que el cardenal Ratzinger señalara en el funeral del viernes que Karol Wojtyla se encontraba ya «a la derecha del padre», una elocuente indicación de santidad con la que el Vaticano ha jugado desde la muerte del pontífice cuando lo declaró «Grande», un apelativo reservado hasta ahora a los cinco papas santos. El cardenal Fiorenzo Angelini consideraba ayer en los medios italianos que la iniciativa de los fieles debe ser considerada como «una proclamación popular de santidad». La petición de canonización de Juan Pablo II se inició en su Polonia natal, particularmente en Wadowice, la ciudad en la que nació Wojtyla, aunque hoy es una demanda compartida por muchos católicos de Italia y de todo el mundo, sobre todo sudamericanos. Ha sido, además, un deseo que no sólo se ha expresado el viernes en la plaza de San Pedro en pancartas y de viva voz, sino por medio de los sms. Cientos de teléfonos móviles han recibido ya el mensaje «Giovanni Paolo II santo subito», un movimiento espontáneo que la Iglesia tendrá que administrar, aunque para atender la demanda de los creyentes el nuevo Papa deberá modificar el procedimiento actualmente en vigor. Una web saturada Miles de personas visitan cada hora el sitio www.karolilgrand.it, habi-litado en Internet por la agencia Relations di Rende poco después de concluir los funerales. La página incluye una semblanza del pontificado, testimonios de internautas, un resumen de prensa y un foro para intercambiar experiencias. La iniciativa ha sido promovida por jóvenes. Toda la prensa mundial dedicó sus portadas al funeral. Uno de los aspectos más destacados por los medios fue la concentración de líderes mundiales. «Pax romana», titulaba el francés Liberation . La única excepción al despliegue informativo fue la prensa de China, que sólo publicó un comunicado.