Se precisan cantidades suplementarias de calcio y de vitamina C

En la vejez hay que incrementar la ingesta de minerales y calcio

Una correcta alimentación contribuye a mejorar la calidad de vida

Publicado por
Verónica Vallejo Jiménez - león
León

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El aumento de la esperanza de vida a lo largo del siglo XX y actualmente en el siglo XXI, hace necesario adoptar unos correctos hábitos alimenticios. Una dieta equilibrada es fundamental para poder disfrutar con calidad de esta nueva etapa de la vida. El proceso de envejecimiento conlleva una serie de cambios fisiológicos que pueden desembocar en la malnutrición si no se sigue una dieta correcta y sana. La disminución de la capacidad gustativa, olfativa y de la producción de saliva, unido al tránsito más lento de los alimentos por el aparato digestivo y la menor secreción de jugos digestivos pueden llevar a un estado de malnutrición. Unidos a estas limitaciones fisiológicas existen otros factores determinantes que hacen perder el interés por la comida como son el aislamiento social, las limitaciones económicas, comidas poco apetitosas y variadas, así como enfermedades, discapacidades, toma de medicamentos y depresión. En esta etapa es fundamental consumir alimentos ricos en vitaminas y minerales, siendo especialmente importante el consumo de vitamina D y calcio para fortalecer los huesos. Los efectos de la malnutrición Aunque las personas mayores necesitan ingerir una menor cantidad de energía para el desarrollo de las actividades cotidianas, no significa que deban descuidar su alimentación. Hay nutrientes que son imprescindibles e incluso deberían aumentarse. En esta etapa es necesario aumentar el consumo de minerales y vitaminas, como el Calcio y la Vitamina C que contribuyen a fortalecer los huesos. El resultado de una dieta incorrecta provoca un aumento de caídas y fracturas óseas, menor resistencia a las enfermedades e infecciones, menor esperanza y calidad de vida, e incluso recuperaciones más lentas tras enfermedades e intervenciones quirúrgicas. El envejecimiento altera la capacidad de masticación, lo cual afecta al consumo de ciertos alimentos como las carnes. Sin embargo, es aconsejable no prescindir de la ingestión de proteínas, puesto que la deficiencia de estas en la dieta obliga al organismo a utilizar las proteínas que forman parte del tejido muscular. Una alimentación incorrecta aumenta el riesgo de padecer estreñimiento y deshidratación, por ello el consumo de fibra alimentaria y la ingestión de cantidades adecuadas de agua es imprescindible. La malnutrición contribuye a una menor calidad de vida y disminuye la esperanza de vida.

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