CORNADA DE LOBO
Tiene precio
RIAÑO se hizo. La línea de alto calambre que quieren poner como una cuchillada en los ojos del paisaje del Curueño, también se hará. La putada es magnicida. Ese tendido eléctrico que convierte la montaña y la belleza en un gigantesco tendedero para poner a secar la desvergüenza será todo un Sansejodió perpetuo. ¿Cómo no sulfurarse subiéndose de espaldas por las peñas? La gente se ha rebotado mucho. Los concejos andan mancomunando el grito y barruntando tormentas contra el crimen. En Asturias, también; aún más, que un asturianu en bronca ye hasta desproporcianau. Hay que parar esa obra. Si ya lo consiguieron en Picos de Europa con el primer trazado... aquí, por lo mismo. Por mi valle, jamás. Los de la gran obra dicen que no hay alternativa, que no hay plan C, que no hay tu tía, que no caben más proyectos ni demoras, que la necesidad es total e inaplazable, razón de estado, cuestión de gabinete, prioridad absoluta, código zero zeta. Se hará. Es el coste del tren en el que vamos a una velocidad de... te cagas o te dan calambrazo. Consumimos burradas de energía. Los kilowatios no se pueden mandar por sobre. Tendido bestia al canto. ¿Subterráneo? Imposible. ¿Sólo posteado? A ver, si no. Pues vaya... ¿Alguna solución? Pónganselo ustedes a los del valle vecino. ¿Y eso? Que se jodan. Así las cosas, si tribunales o gobierno dicen que esa obra es imprescindible y de público bien común, abandónese toda lucha contra la mayor y procédase a cuantificar la menor. Ahorremos tiempo y nervios. Evalúense daños en general, lesiones a espacios naturales protegidos, ruinas turísticas y todas las devastaciones que quieran echarse a la saca de las demandas. Tásese la fechoría, exagere el dolor el lugareño, duélanse todos, páginas y páginas, que se acojone la empresa y la consejería mientras se discute el justiprecio y se eleva la moral y la cuenta. «Hablando (de dinero) se entiende la gente». Todo tiene un precio. Por ejemplo, el precio de un montañés argollano que se desgañitaba el otro día contra esta alta tensión resultó bien barato. Con licencia de perra chica y cazoleo se levantó un pedazo chialé y una nave de mil demonios que dejó aquel paisaje tuerto de gran pedrada, gravemente lesionado para toda la vida. Lo suyo no es impacto; es hostia limpia.