Los incendios de los últimos cinco años han supuesto pérdidas de 82 millones de euros
Según se afirma desde la Consejería de Medio Ambiente, los incendios forestales registrados en Castilla y León durante los últimos cinco años han supuesto unas pérdidas estimadas en 81,8 millones de euros, lo que representa el 6,5% de los 1.240 millones en los que el Ministerio de Medio Ambiente ha estimado las pérdidas registradas a nivel nacional durante ese mismo periodo. Aunque los costes ligados a este tipo de siniestros suelen referirse en la mayor parte de las veces a las medidas preventivas de extinción y a la recuperación de los terrenos arrasados por las llamas, no se deben olvidar los elevados gastos derivados de los beneficios ambientales y los aprovechamientos forestales que han dejado de obtenerse. Desde el Departamento de dirige Carlos Fernández Carriedo se afirma que aunque no se puede establecer una tendencia durante los últimos años, en el año 2000 se contabilizaron las mayores pérdidas, con 31 millones de euros, cifra que se rebajó hasta los 20 millones el año siguiente y hasta cerca de 5 en el año 2002. En el año 2003 la cantidad superó otra vez los 20 millones, mientras que durante el pasado año las pérdidas económicas volvieron a reducirse considerablemente llegando a poco más de 5 millones de euros. El consejero de Medio Ambiente ha pedido al Ministerio que se fije un número mínimo de hectáreas a partir del cual las Comunidades Autónomas tengan derecho a recibir ayudas proporcionales a los daños causados por los incendios forestales. Desde que en 1961 se inició en España la recopilación anual de datos sobre incendios forestales, han ardido más de 6 millones de hectáreas (4,2 millones arboladas), lo que significa que las llamas devoran anualmente el 1% de las masas forestales, es decir, que arden cerca de cien millones de árboles. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las pérdidas sufridas en España en las cuatro últimas décadas superan los 7.000 millones de euros de los que más de 5.000 corresponden a beneficios ambientales y, el resto, a recursos naturales que no se han logrado. Galicia, Castilla y León, Cataluña y Levante son las más afectadas por los incendios forestales originados en su mayoría cerca de los caminos de acceso a los montes, carreteras o pistas forestales. Una circunstancia que, además de producir grandes daños ambientales y afectar a la fauna, el suelo, los cursos de agua y aumentar las emisiones de CO2, desde 1986 se ha cobrado la vida de más de 150 personas.