En dos años se retirarán del río Ebro más de 700.000 metros cúbicos de residuos tóxicos
La Comisión de Seguimiento sobre la contaminación del embalse de Flix (Tarragona) ha tomado una decisión sobre los cientos de toneladas de tierras y sedimentos contaminados con residuos industriales, químicos y radiactivos vertidos durante años al río Ebro por la empresa Erkimia. El resultado de los sondeos efectuados en la zona obligará a la extracción de 700.000 metros cúbicos, lo que supondrá una inversión de entre 100 y 150 millones de euros y se prolongará durante dos años. Las actuaciones previstas contemplan la construcción de un gran muro para separar la montaña de basura del agua del río calculándose que permita resistir avenidas de hasta 3.000 metros cúbicos por segundo. La extracción se realizará mediante dragados ecológicos de succión y se trabajará en un recinto formado con cortinas plásticas flotantes, lo que evitará que un manejo inadecuado pueda dispersar los residuos aguas abajo minimizando el riesgo de movilización de contaminantes. Los expertos calculan que sólo será necesario tratar 100.000 metros cúbicos, correspondientes a los materiales más peligrosos. El tratamiento consiste en una clasificación por tamaños, seguida por un secado a 500ºC para la totalidad del material extraído. Posteriormente, serán sometidos a un proceso químico que fijará los iones con cal y otros productos para que sean inertes, por lo que dejarán de ser contaminantes. El agua del secado será conducida a una planta de tratamiento. Los materiales resultantes serán transportados a través de una cinta cerrada para evitar afecciones, de unos siete kilómetros de longitud, hasta el vertedero de Flix, que se conformará siguiendo la normativa en lo referido tanto a la impermeabilización como al sellado final. Además, parte del vertedero será recalificado para acoger residuos radiactivos. Concretamente, la presencia de radionucleidos, aun cuando sean de origen natural, conduce a la conveniencia de incrementar los espesores de la cubierta respecto a los criterios clásicos. Los expertos consultados afirman que este sistema de dragado ecológico, que no remueve las tierras, se ha utilizado con éxito para la limpieza de otras zonas contaminadas como el puerto de Nueva Cork. Aunque se trata de un sistema más lento, es mucho más eficaz, concluyen.