SEGREGAR EN ORIGEN
Antes de una demolición deben separarse las materias peligrosas
Los escombros no pueden ser considerados residuos inertes salvo que las empresas constructoras realicen una adecuada segregación de los materiales tóxicos (aislantes, pinturas, barnices, disolventes, alquitrán, vidrios y plásticos) para que las plantas de tratamiento puedan gestionar únicamente aquellos que son propios de una obra (ladrillo, cemento, cerámica, hormigón, teja o madera). Además, antes de realizar una demolición deben separarse también los metales contaminados con sustancias peligrosas, los PCB presentes en los transformadores eléctricos, los CFC de los conductos de refrigeración o las maderas tratadas con productos alquitranados que emiten gases tóxicos cuando son valorizadas energéticamente. También se consideran peligrosos algunos aditivos del hormigón. Según el Gremio de Entidades de Reciclaje de Derribos, cada año se generan en España más de 40 millones de toneladas de escombros de los que el 63% son vertidos de forma incontrolada, una opción que impide que sea económicamente viable cualquier alternativa más ecológica. Un 25% es depositado en vertederos de residuos inertes y, el 12% restante son reciclados o reutilizados, lo que coloca a nuestro país en el furgón de cola europeo, cuya media es del 40%, y muy lejos de países como Holanda (90%) o Bélgica (87%). Además, de los escombros llevados a vertederos, más del 60% son depositados en instalaciones que carecen de protección medioambiental y, el resto en otras adaptadas a la legislación vigente, aunque sin ser sometidos a un tratamiento previo que incluya la separación de los residuos peligrosos que contienen.