Agricultura emplía a 34 el número de humedales de riesgo
El Ministerio de Agricultura y las comunidades autónomas han decidido añadir nueve nuevas áreas de humedales a las 25 designadas como zonas de alto riesgo de contagio del virus de la gripe aviaria por la llegada en las próximas semanas de aves migratorias procedentes de países infectados. La lista completa de humedales se cerrará esta semana y todos ellos adoptarán medidas de protección y bioseguridad reforzadas para evitar el contacto de aves silvestres y de corral y la difusión del virus H5N1. El secretario general del Ministerio de Agricultura, Josep Puxeu compareció este martes ante el Congreso para dar cuenta de las medidas adoptadas hasta ahora por todas las administraciones implicadas. Admitió que el riesgo de llegada de la cepa mortal a España crece a medida que se acercan, a mediados de marzo, las oleadas migratorias de aves desde el centro de África -dos países, Nigeria y Níger, ya han certificado la presencia del virus de la influenza aviaria- y la proximidad de focos en países como Francia, Suiza y Alemania, donde cinco estados federados han dado positivo en los controles veterinarios. Medidas preventivas En España, espacios como el parque nacional de Doñana, la Albufera de Valencia, el Delta del Ebro, las Marismas de Isla Cristina, o la reserva natural de Santoña y Noja son algunas de los 34 designados como zonas de riesgo especial. Esta semana Agricultura dictará una orden ministerial con el catálogo de medidas preventivas y actuaciones reforzadas de vigilancia y bioseguridad. Puxeu repasó las estrategias adoptadas hasta ahora de común acuerdo por las administraciones central y autonómica, que incluye el análisis de más de 23.000 muestras de aves de corral y silvestres en 2005, y las casi 8.000 efectuadas en lo que va del presente año. El sistema de vigilancia implantado garantiza -dijo- «una detección precoz de la enfermedad» y la rápida respuesta para evitar la difusión del mal entre las aves de cría. La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, se congratuló del comportamiento «responsable» de los consumidores españoles, que no han desterrado el pollo de su dieta, a diferencia de otros países europeos.