Centenarios con el Diario | Encarnación quiroga astorgano

«Vive porque se ríe mucho» Ayuntamiento San Andrés del Rabanedo CONCEJALÍA DE BIENESTAR SOCIAL

La ponferradina Encarnación Quiroga, nacida en la popular calle del Rañadero, celebró ayer su centenario sin perder la sonrisa y rodeada de su familia

Encarnación disfrutó ayer de lo lindo

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Carlos Fidalgo - ponferrada
Ponferrada

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La risa es el secreto de Encarnación Quiroga Astorgano, que ayer celebró su centenario con una comida familiar en un conocido restaurante del Bierzo. Encarnación, que nació en la popular calle del Rañadero, en el seno de una familia que ha crecido a la vez que lo ha hecho Ponferrada, se ríe con una facilidad contagiosa. Y canta coplas, y palmea, y todavía disfruta paseando por la ciudad donde se casó con Crisanto Mancebo, más conocido por «Pinilla», velocísimo extremo derecha de la Sociedad Deportiva Ponferradina en una época en la que no quedaban muy lejos los días en los que el balón rodaba por el campo de fútbol improvisado en el patio del Castillo de los Templarios. Hoy Encarnación, que tuvo cuatro hijos -dos de ellos futbolistas de la Ponferradina que heredaron el apodo de su padre a finales de los años cincuenta- puede presumir de contemplar el castillo en obras si se le antoja. Porque a Encarnación le sigue gustando pasear con sus hijos por Ponferrada, que el cuerpo se lo permite, igual que mantiene el gusto por cocinar. «Alas de pollo con ajopuerro y zanahoria», responde entre sonrisas cuando le preguntan por su plato favorito, después de recibir el bastón con el que Diario de León obsequia a los leoneses que cumplen cien años en el año del centenario del periódico, y de haber cantado -con toda su familia de pie- una copla de sus años mozos, emocionando hasta al último de los camareros. En cien años ha tenido tiempo de pasarlo mal, y de ser feliz con su marido y sus hijos. Su madre enviudó cuando ella sólo tenía diez años. «No nos quedó ninguna paga y nos sacó adelante», dice. Y adelante salieron con la panadería Encarnación y la bodega Pinilla que su familia mantuvo abiertas en otra de las calles populares de Ponferrada, la calle Real. Después se casó, y durante el viaje de novios en Madrid pasó el peor momento de su vida cuando bajando por el paseo de Pintor Rosales contempló los conventos ardiendo en los días previos al estallido de la Guerra Civil. «Pasé mucho miedo». Encarnación Quiroga enviudó hace ya 26 años, pero le quedan sus cuatro hijos; José Luis Mancebo, que vive en Brasil y con el que charló ayer por teléfono, Encarnación «Ita», y los antiguos futbolistas Toño «Pinilla I», que desde la Ponferradina llegó a militar durante tres temporadas en el Real Valladolid de Primera División y en la Cultural Leonesa, y Juan «Pinilla II», quien todavía recuerda como jugando con la Ponferradina se enfrentó a su hermano cuando la Unión Popular de Langreo pugnaba por el ascenso y marcó el gol que les privó del salto de categoría. Encarnación también tiene diez nietos y nueve biznietos. Y de entre los nietos, es Jorge el que comparte con el periodista el secreto de su abuela. «Vive porque se ríe mucho», dice. Y no hay más que verla. Fecha de nacimiento: 13 de abril de 1906. Lugar: Ponferrada. Residencia actual: Ponferrada y Valladolid. Familia: Tiene cuatro hijos (José Luis, Encarnación, Antonio «Pinilla I» y Juan «Pinilla II»), 10 nietos y nueve biznietos.

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