Las obras para la construcción de un segundo sarcófago comenzarán en las próximas semanas
El presidente de Ucrania dice que no hay «agujeros negros» sobre Chernóbil
Annan pide apoyar programas de recuperación para que las familias hagan vida normal
Un veterano de Chenóbil bebe vodka junto a la lápida de mármol de un amigo
El presidente de Ucrania, Víctor Yúschenko, manifestó ayer que espera que «en unas semanas» comiencen las obras de construcción de un segundo sarcófago sobre el accidentado reactor número cuatro de la central nuclear de Chernóbil. «Si la compañía con más posibilidades de ganar el concurso (Novarka) acepta nuestras condiciones, sólo nos quedan unas semanas para la colocación de la primera piedra», aseguró Yúschenko en las instalaciones de la central de Chernóbil, según la agencia Interfax. El cuarto reactor de la planta, escenario el 26 de abril de 1986 de la mayor catástrofe en la historia de la energía atómica, ya presenta grietas y se producen fugas radiactivas, según advierten las autoridades ucranianas. «Si el consorcio francés ignora las condiciones planteadas por Ucrania, entonces insistiremos en abrir un nuevo concurso», agregó. Yúschenko, que ha cifrado en 1.900 millones de dólares el coste de las obras, mantiene que el nuevo sarcófago para el accidentado reactor número cuatro debe estar construido antes de 2010 por cuestiones de seguridad. El presidente de Ucrania visitó la central para honrar a las víctimas del accidente nuclear. «Demostraremos que en Ucrania no hay agujeros negros ni lagunas», afirmó el presidente quien recalcó que después de veinte años de «dolor y sufrimiento este territorio debe sentir que hay proyectos de desarrollo». Apoyo de la ONU El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo ayer que la mejor manera de honrar a las víctimas de Chernóbil es ofrecer un apoyo generoso a los programas de ayuda para que las familias afectadas reanuden una vida normal y saludable. En un mensaje emitido a propósito del vigésimo aniversario del desastre de Chernóbil, Annan rindió homenaje a las miles de víctimas de la catástrofe por la avería en la central nuclear ucraniana que desencadenó el derrame de casi 200 toneladas de material radiactivo. Annan consideró que el mejor homenaje de la comunidad internacional es «un generoso apoyo a los programas de ayuda para la recuperación de las comunidades afectadas para que las familias vuelvan a la normalidad y tengan una vida saludable». Tras recordar el heroísmo de los trabajadores de emergencia que respondieron al accidente, Annan subrayó el sufrimiento de más de 330.000 personas que tuvieron que abandonar las regiones contaminadas, así como las medidas tomadas durante años para limitar la exposición a la radiación y mitigar el impacto en la salud de la población. Más de 600.000 bomberos, soldados, funcionarios y voluntarios soviéticos participaron en los trabajos para tapar el reactor destruido y contener la letal radiación.