El vehículo adapta su velocidad a la señalización de cada vía por medio de un láser y un radar

Ingenieros españoles desarrollan un coche que evita atropellos y choques

El prototipo, desarrollado sobre un Citroën C-5, tiene visión nocturna por infrarrojos El acompa

El equipo que desarrolló el nuevo coche inteligente sobre un Citroën C-5

Publicado por
L. C. Saavedra - redacción
León

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La industria automovilística española ha desarrollado un prototipo de vehículo que, gracias a sus numerosos y complejos ingenios experimentales, es capaz de evaluar y reaccionar automáticamente antes de llegar a una colisión frontal, lateral o trasera con otro vehículo, atropellar a un peatón, o perder la trayectoria en una zona recta o curva, ya sea tanto de día como de noche. Su visión es perimetral de 360 grados y su astucia es tal que es capaz de localizar e identificar sin problemas objetos a 200 metros de distancia que ni siquiera el conductor puede ver. No sólo es un coche que atesore memoria, como algunos modelos de alta gama, sino que ya tiene intuición e incluso in-teligencia propia, que comparte con el propietario. Este hito tecnológico con mayúsculas -realizado por el Centro de Automoción de Galicia- y que nace bajo el disfraz de un coche convencional, como es el Citroën C5, es una constelación de sensores de todo tipo (radar, láser, infrarrojos) en cuyo desarrollo se ha invertido en torno a 600.000 euros. Y merece la pena, porque es el único vehículo del mundo que tiene capacidad para leer las señalizaciones vertical y horizontal, para adaptar la velocidad a cada tramo en concreto y situar el vehículo en el lado de la calzada que por seguridad le corresponde, incluso si la carretera está sin pintar y no existe la clásica división de los carriles. Luz en los cruces La unidad experimental, que ayer fue presentada en Vigo, no caerá nunca en la trampa de los cruces mal iluminados, porque dispone de luces cuyo haz se autoadapta, dibujando sobre el suelo todo tipo de figuras geométricas en función del tamaño de la intersección, el ángulo de visión y la velocidad del coche, entre otros parámetros. Uno de los ingenios más sorprendentes de este C5, que no se producirá de forma masiva, aunque podría ser la base para incorporar algunos de estos avances a partir del 2010 a una parte de la industria automovilística, es que está dotado de una tecnología de sensores que frena o detiene el coche en el caso de que sus computadoras determinen que existe un riesgo para un peatón que se acerca peligrosamente a las proximidades del coche. Además de la llamada alerta de cambio de carril, que hace vibrar el asiento del conductor en el caso de que se produzca una anomalía en la trayectoria correcta, o del aviso de adelantamiento, o del control de velocidad que adapta el coche a los parámetros del que lo precede, el C5 experimental adapta su posición al radio de giro de cada curva.

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