Los médicos advirtieron que la paciente se moriría si no se actuaba rápidamente
Una jueza autoriza alimentar a la fuerza a una anoréxica de 50 años
La afectada, de mediana estatura y apenas 30 kilos de peso, se encuentra en el hospital Entrevi
La comida de Navidad fue for-zada para una enferma anoréxica que permanece ingresada en el complejo hospitalario público Arquitecto Marcide, de la ciudad coruñesa de Ferrol. Los médicos que atienden a la enferma recurrieron al juzgado de guardia porque, a su entender, de no actuar rápido se moriría de inanición dada su negativa a ingerir alimento alguno. Se trata de una mujer de unos 50 años de edad y de extrema delgadez por su anorexia, porque su peso ha bajado hasta cerca de los 30 kilogramos, a pesar de que su estatura es mediana. La autorización para proceder a la alimentación forzada de la enferma fue cursada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Ferrol, que se encuentra de guardia estos días y que cum-plía estas funciones el pasado día de Navidad. La magistrada Ana Lorenzo, a la que correspondió resolver sobre la petición de los facultativos que atienden a la enferma, decidió en primer lugar consultar al médico forense, que tras examinar el caso optó por secundar la petición de los médicos. También intervino el fiscal de guardia que, igualmente, entendiendo que existe «riesgo vital», primó el interés de mantener con vida a la enferma que se niega a comer. Visto todo ello, la jueza resolvió dictar un auto mediante el cual el equipo médico podía dar los pasos que considerase oportu-nos para mantener con vida a la mujer. Fuentes próximas al asunto han informado de que, presumiblemente, la primera alimentación que recibió la enferma es por vía parenteral, la habitual en el caso de los postoperatorios. Primero, por medio de complejos proteínicos que recuperen un poco las constantes. «En estas circunstancias, evidentemente, no se le da un bisté», comenta esta fuente. Generalmente son adolescentes quienes llegan al hospital en estas circunstancias y no una mujer adulta. Otros autos La intervención judicial a instancia de los médicos, no obstante, para obligar a una persona convaleciente a someterse a determinado tratamiento médico no es nueva en Galicia. La jueza Pía Iglesias, ahora magistrada en la Audiencia, cuando ejercía de titular de un juzgado de instrucción en Ferrol autorizó también una transfusión de sangre a un hombre que, por motivos religiosos, se oponía a que se la hiciesen. Los médicos entendían que había peligro de muerte si no se le practicaba. Libertad personal El magistrado decano de Ferrol, Alejandro Morán Llorden, ha explicado que existe jurisprudencia del Tribunal Constitucional sobre situaciones parecidas que avala la decisión adoptada por la jueza Ana Lorenzo. Aclara, sin embargo, que no es lo mismo que la reciente decisión adoptada para el miembro de ETA De Juana Chaos en huelga de hambre porque se encuentra en prisión y bajo la custodia de Instituciones Penitenciarias. Sea como fuere, añade Morán Llorden, entre los jueces no existe unanimidad porque se produce una colisión de derechos fundamentales: por una parte está el valor de la vida, al que el Tribunal Constitucional da prevalencia, pero también, subraya, está el valor de la dignidad de la persona. De manera que si una persona mayor de edad y en pleno disfrute de sus facultades decide no comer, como es éste el caso, puede entenderse que entra dentro de sus derechos fundamentales el no hacerlo, con todas las consecuencias que ello puede traer. Si se le pide su opinión personal, Morán Llordén responde que se sitúa en esta segunda posición. Como todo juez puesto ante un dilema, el magistrado decano contesta que siempre «tendrá que verse cada caso concreto» y puntualiza que no es lo mismo un menor que una persona adulta con plenas facultades u otra adulta discapacitada. Tampoco es semejante una transfusión de sangre que una alimentación forzada. Por ahora no se sabe qué ocurrirá con esta mujer ferrolana si mantiene su actitud en el futuro.