La iniciativa podría conducir a un significativo incremento en el precio de los billetes

El sector aéreo se incluirá en el sistema de emisiones de la Unión Europea

Además de CO 2 los aviones emiten sulfatos, óxidos de nitrógeno y forman largas estelas

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T. Fernández - león
León

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Durante los últimos años, el transporte aéreo se ha disparado en el seno de la UE debido al crecimiento económico y al aumento de las compañías de bajo coste. Esto ha supuesto que en menos de cinco décadas el tráfico de pasajeros se haya incrementado un 9% anual, lo que equivale a más de dos veces el crecimiento del PIB, estando previsto que en el año 2020 la flota aérea mundial duplique su tamaño actual. Unos 25.000 aviones cruzan diariamente el cielo de la UE y las previsiones apuntan a un incremento anual del 5% en los vuelos comerciales y en un 7% en los de carga. Desde la Comisión Europea se afirma que la estrategia comunitaria para luchar contra el cambio climático debe abarcar a todos los gases causantes del efecto invernadero y todos los sectores, incluidos los transportes por aire y mar. El Parlamento Europeo, por su parte, también ha manifestado su preocupación y en el VI Programa de Acción en materia de Medio Ambiente han propuesto la puesta en marcha de actuaciones encaminadas a reducir las emisiones de gases contaminantes de la aviación. Después de realizar una consulta a través de Internet y recabar la opinión del sector, las ONG y otros colectivos implicados, la Comisión ha anunciado que a partir del año 2011 el sector aéreo estará incluido en el sistema de emisiones de la UE. Esto significa que existirá un tope de permisos de contaminación, basado en el promedio de emisiones en el periodo 2004-2006, de forma que aquellas compañías que lo superen deberán comprar derechos suplementarios a otras empresas o afrontar multas de cien euros por cada tonelada de CO 2 que emitan en exceso. La iniciativa podría incrementar el precio de los billetes entre 2 y 10 euros dentro de la UE y hasta en 40 en los vuelos intercontinentales. Con esta medida, se calcula que en el año 2020 las emisiones de los aviones puedan reducirse en unas 180 toneladas, lo que equivaldría al 46% de las emisiones del sector. Antes de decidirse por incluir a la aviación civil en el mercado de límites de CO 2 , desde Bruselas se habían estudiado otras alternativas como introducir impuestos sobre el tráfico aéreo o una tasa sobre los billetes. Se plantea también la posibilidad de aplicar instrumentos basados en el principio de que cuando mejor se reflejen los precios por costes externos, más consciente serán los usuarios del coste total que supone volar. De esta forma, los fabricantes y las líneas aéreas tendrán mayores incentivos para invertir en tecnologías respetuosas con el medio ambiente, y los operadores aéreos serán más receptivos a la hora de modificar sus procedimientos de trabajo. Vuelos contaminantes Aunque las emisiones de gases causantes de efecto invernadero han bajado en el seno de la UE un tres por ciento entre 1990 y 2002, las de dióxido de carbono producidas por la aviación mundial se han incrementado en el 80% en el mismo periodo, llegando a suponer el 12% de las del sector del transporte, y superarán el 150% en el año 2012 si no se adopta ninguna medida. A esto hay que añadir que los aviones que vuelan a altitud de crucero también emiten sulfatos que repelen la radiación solar y óxidos de nitrógeno que contribuyen a la formación de ozono (impide la entrada y salida de los rayos del Sol) y destruyen el metano, produciendo efectos similares. Además, forman estelas de condensación y nubes en forma de cirros que también contribuyen al cambio climático. A título de ejemplo, un vuelo de dos personas de ida y vuelta entre Ámsterdam y Tailandia produce más dióxido de carbono que un automóvil durante un año. Y si se tiene en cuenta que el avión que realiza ese trayecto tiene unas 150 plazas, el resultado es que el viaje contamina tanto como 75 vehículos al año.

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