EL AULLIDO
Luis Grau
INTELIGENTE Y CULTO como un soneto de Gerardo Diego, aparentemente ponderado como la trompeta de Louis Armstrong, elocuente, postmoderno, tan joven para ese cargo que sentado en su despacho no diré que parece un anacronismo pero sí una estimulante extravagancia¿ Luis Grau, el director del Museo Provincial de León, pertenece a esa infrecuente clase de gente inquieta que, lo sepamos o no, lucha sin alardes por una idea, lo cual equivale a decir que lucha por todos nosotros: así es la batalla diaria de quien trabaja en y por la cultura. ¡Vaya si ha peleado Luis Grau para que León tuviera una sede digna y amplia para su Museo Provincial! La suya es la historia de un empeño y, como toda buena historia de empeño, entre otras cosas es una historia de fe. Ahora celebramos que esa historia tenga un final feliz, aunque ese final es más bien otro principio¿ Y es que se acaba de inaugurar en Pallarés el Museo Provincial de León. Todo un logro. Y uno entra allí con curiosidad y la imaginación de par en par y se encuentra con la novela de León hecha realidad: por eso este Museo -esta novela- es especialmente apto para quienes no leen novelas pues allí, a base de piedras, arte, arqueología y hasta tecnología se puede ver cómo fuimos y, de algún modo, cómo somos¿. De hecho un museo así, tan repleto de antiguos tesoros, es la memoria de la ciudad, la memoria de nuestra tribu, y por eso como las novelas aúna nuestro Museo Provincial la realidad y la metáfora. Pero la primera pregunta que nos viene a la mente tras ver con una mezcla de sorpresa y orgullo patrio esta exposición es la siguiente: ¿Y todo esto dónde estaba? Sorprende un poco que nuestro Museo Provincial tuviera una colección así y que hasta ahora casi no estuviera expuesta. Y sorprende aún más que León sea una de las últimas ciudades de España en esto de tener un espacio expositivo digno para su Museo Provincial pero bueno, más vale tarde que nunca¿ Lo cierto es que Pallarés es un buen cofre para la joya. Ahora que León va a empezar a tener una «Ruta de Museos» sobresale entre ellos éste no sólo por su emplazamiento sino también y sobre todo por su colección permanente a la que se suman algunas donaciones interesantes y otras piezas cedidas por el Museo Arqueológico Nacional. Pero, a mi juicio, lo mejor de esta exposición, lo mejor del relato que es esta exposición, es cómo está contado. De hecho ahí está la clave de la innovación de un Museo Provincial, en cómo nos lo cuentan todo. En cada nueva exposición seguro que Luis Grau y su equipo cambiarán la forma de contarnos lo mismo de tal modo -y por eso les felicitamos- que nuestro Museo Provincial tiene visos de convertirse en algo así como la música de Vivaldi: variaciones hasta el infinito. Todo lo que se cuenta de otra forma es otra cosa. Todo el que sabe contarlo todo de otra forma, sabe de verdad. Uno sale de Pallarés con un diferente sentido del tiempo, las piedras nos resumen, hay algo de vida en ellas, estamos hechos, como ese Museo, de retales que configuran, aunque no seamos conscientes, toda nuestra identidad. Uno sale de allí pensando en qué pasará y que quedará de cuanto somos y vemos, al tiempo que se libera por un instante de la tiranía de la moda, de la actualidad y de esa falacia que es vivir instalados sólo en el presente. Ese museo, como una vista aérea, nos da perspectiva. Ese museo, como una boda por lo civil, nos da un sentido de pertenencia lo cual es tan estúpido como necesario¿ Algo así como que las cosas tengan que ser redondas para rodar. Tiene que estar muy vivo un museo para ser capaz de hacer sentir mortal a quien lo visita, pero esa sensación es un hallazgo emocional impagable en estos tiempos nuestros tan propensos a la desmemoria. Luis Grau, en el nombre de todos los que sabemos que se puede mirar a las piedras como atravesándolas, gracias.