El protozoo se suele confundir con un virus y las muestras apenas se llevan a analizar

Un grupo gallego diseña un chip para hallar el parásito que causa la diarrea

El microorganismo infectó a más de 500 personas en La Estrada y causó epidemias en EE.UU.

Investigadores de Medicina Genómica de Santiago y microbiólogos del Clínico desarrollan el proyecto

Publicado por
R. Romar - redacción
León

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¿Qué le pasa a mi hijo doctor? Ante un cuadro de diarrea, dolor abdominal, náuseas y vómitos, la respuesta forma parte ya de la antología del tópico: un virus. ¿Pero es realmente un virus? En un elevado porcentaje puede que la respuesta sea la certera, ya que la mayor parte de las infecciones intestinales son de origen vírico, seguidas en importancia de bacterias como la salmonella o la campylobacter. Pero existe un porcentaje no desdeñable de casos en los que detrás de lo que se cree un virus se halla un parásito. Y aquí es donde la ciencia se mueve en el terreno de la confusión, en especial cuando se encuentra con un minúsculo protozoo, de apenas cinco milésimas de milímetro, llamado cryptosporidium, cuya infección está reconocida por la OMS como causa mundial de enteritis (diarrea) y que en pacientes inmunodeprimidos como los enfermos de sida o de cáncer incluso puede llevarles a la muerte. El problema radica en que este tipo de infecciones, sin tratamiento específico, se consideran un problema menor. La diarrea es pasajera y muy raramente se llega a diagnosticar su causa porque la detección del parásito es compleja y es necesario llevar las muestras a laboratorios especializados. Pocos análisis rutinarios «Cuando los médicos decimos que una enfermedad es un virus suele ser una especie de subterfugio, porque las diarreas en la mayor parte de los casos son banales y no se hace el esfuerzo diagnóstico», corrobora el microbiólogo José Llovo, del Servicio de Microbiología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), el único centro de Galicia y de los pocos de España en cuyos laboratorios se incluye de forma rutinaria el análisis del cryptosporidium. Algo extraño si se tiene en cuenta que este protozoo ha causado auténticas epidemias de diarrea, como la que afectó a más de 400.000 personas en 1993 en Milwaukee (EE.UU.) o como la que ocurrió hace cuatro años en A Estrada, con más de 500 vecinos infectados. En ambos casos, la contaminación de la traída del agua por el protozoo fue el origen de la infección. La situación actual de precariedad en la detección del mal puede cambiar si prospera un proyecto de la Xunta que tiene como objetivo principal la elaboración de un chip de diagnóstico rápido y fiable para detectar al molesto parásito. «CRYPTOSPORIDIUM. Es un minúsculo parásito coccidio, de apenas cinco milésimas de milímetro, que se desarrolla por completo en el interior de un solo huésped. En 1976 se demostró que afectaba a humanos. AGUA. Puede adquirirse por contagio de persona a persona o de animal a persona y tomando agua contaminada. El contagio de persona a persona puede ocurrir vía contacto directo o posiblemente por manejo de alimentos. DIARREA. El síntoma más común es diarrea, generalmente abundante y acuosa, y a menudo acompañada con cólicos abdominales. También pueden producirse náuseas, vómitos, fiebre, dolor de cabeza y pérdida de apetito.

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