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UNA SANGRE impura riega nuestros surcos... marchemos, enfants de la patrie... a las armas, ciudadanos, formad vuestros batallones... a cagarse tocan . Tal que hoy, dos de mayo, señalaba el calendario el día de la Independencia por conmemorarse el levantamiento (fijación algo enfermiza debemos tener con levantamientos, pronunciamientos, alzamientos o movimientos) del pueblo madrileño contra la francesada. Ya no se celebra como tal ni en Móstoles, porque es fiesta de escaparse, ciudad para desertar de ella y de los todos los madriles agobiados y sometidos. Alonsanfans de la patrí , el día de la gloria ya está aquí... le jour de gloire... Los franceses tienen himno de mucha marcha y gran musicorra que cantan con unción, con pasión y todos a la vez. Nosotros, la españolada, disponemos de un tranlaranla o un chundachún sin letra ni sentido que vocea desgargantándose la grada del estadio... mientras otra grada enmudece, la de allá se avergüenza... y los del fondo silban. Y nos vale... ¡ya nos vale!... Independencia es sacudirse el yugo y algo así constituye la fiesta principal de casi todas las naciones que un día tuvieron que insurgir, resurgir, sublevarse y matar a alguien para quedarse con la gobernación de la hacienda, expulsar a los perdedores o trazar nuevas fronteras. A veces, para independizarse en política doméstica, es al padre a quien se mata, que es ley de vida y puta ley... Pero, un ejemplo: ¿qué habría de celebrarse más en nuestra historia y cultura: el día que llegaron los romanos plantando guardia, civilidad e ingenieros y para padreándonos un futuro que allí mismo empezó... o el día que se fueron y nos creímos independientes invitando a otros aún más bárbaros a cenar... y que nos cenaran? Independencia es palabrón de mucha grandeza (la grandeur gabacha) y de mucha excelencia filosófica, concepto de banderas mil... y de mucha mentira. Porque ¿quién es independiente?... La independencia es, más que nada, cosa del dinero, de disputa o reparto de herencias, y sólo se plantea entre quienes se enriquecieron o ansían hacerlo. Los pobres no se andan con independencias; necesitan al otro; y esto explica lo que ocurre con algunas intenciones vascas, catalanas o gallegas; que ahora somos ricos todos... ¿Y por qué no llamarían de independencia a la Ley de Dependencia?...

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