Se encuentra en el Acuario de Barcelona custodiado permanentemente
Biólogos catalanes no confían en que el tiburón apresado sobreviva
Su proximidad a la orilla desveló desde un primer momento que sufría alguna dolencia
Un técnico vigila la oxigenación del tiburón aparecido en la playa del Miracle de Tarragona
El responsable de Biología del Acuario de Barcelona, Patrici Bultó, se mostró ayer pesimista sobre las posibilidades de recuperación y supervivencia del tiburón gris hembra apresado ayer en la playa del Miracle de Tarragona, al considerar que «tiene algún problema interno» no determinado. El tiburón, que en los últimos días se había acercado a la costa en la playa del Miracle de Tarragona, fue capturado sobre las 19.00 horas de ayer y trasladado al Acuario, en donde se halla desde entonces, nadando con ayuda de los buzos en un tanque de recuperación. Bultó baraja que el problema a nivel interno que al parecer han detectado los expertos en el tiburón se deba a que «se haya tragado algún objeto», y explicó a los periodistas que tiene «una aleta dorsal atravesada por un arpón». Las perspectivas «no son buenas» y «no somos nada optimistas, está bastante mal» y habrá que esperar veinticuatro horas para ver «si remonta o si deja de respirar y se nos muere», señaló Bultó. El objetivo de los expertos del acuario ahora es «hacerle nadar», por lo que un buzo lo está moviendo continuamente, ya que este tipo de animales «tiene un problema y no pueden respirar si están quietos. No tienen un sistema de respiración autónoma, no pueden bombear el agua a través de las branquias y necesitan una corriente de agua que les circule a través de ellas o moverse continuamente como ahora». Aunque el animal empezó a nadar por sí mismo la medianoche pasada, de madrugada se volvió a parar «y nosotros lo hemos movido toda la noche, y mientras vaya respirando lo intentaremos; si deja de respirar, está muerto». En opinión de Bultó, «es evidente que un tiburón que nada hacia la playa y que queda varado en ella tiene un problema importante que ahora no podemos determinar, pero si muriese le haríamos la necropsia y lo veríamos». «Cogerlo fue complicado», afirmó, «tuvimos que quitarnos los trajes de neopreno para maniobrar y girarlo hacia arriba para cogerle la cola».