Los ecologistas piden el cierre cautelar de las centrales catalanas ante el cúmulo de incidentes
Un incendio de un generador obligaa cerrar la central de Vandellós II
El siniestro, controlado en dos horas, mantendrá parada la planta durante semanas
Vista de la central nuclear de Vandellós donde se declaró un incendio
El incendio del generador eléctrico de la central nuclear de Vandellós II, ocurrido a primera hora de la mañana de ayer y que tardó casi dos horas en ser controlado, obligó a detener la actividad, cerrar la planta nuclear y activar el Plan de Emergencia Nuclear de Tarragona (Penta). El gestor de la central nuclear de Vandellós II -Anav, Asociación Nuclear Ascó-Vandellós- comunicó inmediatamente el siniestro al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), siguiendo el procedimiento reglamentario. El CSN precisó luego a través de un portavoz que la planta deberá estar parada durante «semanas». Mientras que Anav puso en marcha una investigación para esclarecer las causas del incendio, las organizaciones ecologistas, que alertaron del suceso antes que el CSN, han reclamado el cierre cautelar de todas las centrales nucleares catalanas ante el cúmulo de incidentes registrados en los últimos meses en las plantas de Vandellós y Ascó. Anav aseguró que la central se paró «automáticamente», a pesar de que al alternador siniestrado estaba situado en una zona no radiactiva. El CSN informó que los equipos de emergencia de la central extinguieron el fuego, pero según los testimonios recogidos por los ecologista de Greenpeace en el entorno de la planta de Vandellós II «una gran columna de humo desveló la existencia de un importante incendio y alertó a los bomberos de la Generalitat, que se trasladaron a la central a apagar el incendio». Una vez sofocado el fuego, El CSN explicaba en su página web que «a las 08:49 horas de ayer (domingo), se ha producido un incendio en el generador eléctrico, lo que ha supuesto la declaración de prealerta de emergencia del Plan de Emergencia Interior (PEI)» Precisaba además el CSN en su comunicado como había «recomendado activar el Plan de Emergencia Nuclear de Tarragona (Penta) en «situación 0», así como que se había mantenido en contacto con la Subdelegación del Gobierno en Tarragona. Extinguido en dos horas Según el CSN, el incendio quedó «completamente extinguido por la brigada de bomberos de la central» a las 10:30 de la mañana del domingo, momento en que se desactivó la prealerta. Afirmó que «todos los sistemas de seguridad de la instalación han actuado según lo previsto y no se han visto afectados por el incendio». Precisaba además el CSN que a primera hora de la tarde del domingo la central se encontraba «parada y estable» y que el suceso «no ha tenido impacto alguno sobre los trabajadores o el medio ambiente». El subdirector general de emergencias del CSN, Eugenio Gil, precisó después que el cierre de la planta duraría «semanas» ya que aunque «el incendio ha sido de pequeñas dimensiones» impide la producción de la central. Gil achacó el incendio «al calentamiento de algún componente del generador eléctrico» y aseguró que la reparación de este componente «será completa y llevará su tiempo». Dijo que «todos los sistemas de seguridad de la instalación han actuado según lo previsto y no se han visto afectados por el incendio» y que el incendio se produjo en la sala de turbinas de la central, en el edificio eléctrico, «separado de la parte nuclear y radiológica». En cadena Tras el incidente, Greenpeace y Ecologistas en Acción insistieron en «la necesidad de retirar a la asociación nuclear Ascó-Vandellós (ANAV , constituida por Endesa e Iberdrola) el permiso de explotación de las centrales que gestiona (Ascó I, Ascó II y Vandellós II) y paralizar cautelarmente su funcionamiento ante el cúmulo de accidentes que tienen y la irresponsabilidad en la gestión de los mismos». El nuevo incidente en Vandellós se suma, en efecto, a la cadena de sucesos ocurridos en los últimos años en esta instalación nuclear en particular y en las catalanas en general.La presidenta del Consejo de Seguridad Nacional (CSN), Carmen Martínez Ten, exigió explicaciones a los directivos de Endesa en mayo de 2007 sobre las instalaciones nucleares catalanas, que ya entonces triplicaban la media de incidentes ocurridos en las plantas españolas.