BARCELONA ESTADOS UNIDOS RUMANÍA «APRENDIENDO A SER FELIZ»
Una bacteria afecta a 44 trabajadores de un polígono industrial Un niño es expulsado de una escuela por usar un sacapuntas roto Un mendigo rumano acumula multas por valor de 780.000 euros Según los psicólogos la felicidad es posible y puede aprenderse
Un total de 44 trabajadores de un polígono industrial de Granollers han resultado afectados por una bacteria del género Legionella que provoca una sintomatología similar a la gripe: fiebre, cansancio y dolor muscular, aunque no cursa neumonía. La mayoría de los trabajadores -cuarenta hombres y cuatro mujeres-, que empezaron a mostrar los se ha reincorporado ya al trabajo, pues ninguno de ellos ha requerido ser hospitalizado. | efe La psicosis que se vive en Estados Unidos por la seguridad ciudadana ha llevado a una maestra a sancionar con dos días de expulsión a un niño de diez años, cuyo «delito» fue utilizar la cuchilla de un sacapuntas roto. La cuchilla para afilar los lápices estaba un poco suelta, pero el niño decidió usarlo de todas formas. La maestra detectó que el pequeño tenía lo que parecía ser una cuchilla durante la clase, con lo que decidió tomar medidas. | efe Un mendigo de Focsani, localidad del este de Rumanía, ha acumulado en los últimos años 964 multas por valor de 2,6 millones de leus, unos 780.000 euros. Cristian Alexandru Bezgu, de 46 años, es el titular de este curioso récord, según el diario Adevarul citando a las autoridades locales. Bezgu abandonó hace mucho su localidad natal para mendigar en Bucarest, donde es multado con regularidad. Casi a diario el hombre recibe multas de 140 euros. | efe En el curso de verano «Aprendiendo a ser feliz», celebrado en la Uned de Pamplona, han concluido que la felicidad no sólo es posible, sino que además puede aprenderse y para ello es importante tener sentido del humor y saber valorar lo importante de la vida. El doctor y profesor de la UCM Javier Urra ha asegurado que, para ser feliz, «hay que pedir a la vida lo que la vida puede dar, porque a veces le pedimos cosas excesivas». | efe