El Gobierno rehúye entrar al trapo de la Conferencia Episcopal en la campaña contra el aborto

Soria asegura que la Iglesia sigue un camino diferente al de la sociedad

300 intelectuales y científicos firman un manifiesto contra la reforma de la ley del aborto

El ministro de Sanidad, Bernat Soria, presentó ayer la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de S

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A. Prádanos
León

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madrid

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero prefirió ayer recibir de perfil la andanada de la Conferencia Episcopal contra la reforma en curso de la Ley del Aborto. No hubo reacción oficial u oficiosa del Ejecutivo ni de los socialistas contra la estridente campaña del lince lanzada la víspera, en la que los obispos denuncian el supuesto agravio comparativo entre la protección que los poderes públicos prestan al gran felino ibérico y otras especies, y el olvido de los humanos no nacidos. El Ministerio de Igualdad, que elabora el proyecto para una ley de plazos, prefirió obviar el tema. El ministro de Sanidad fue el único al que se oyó decir algo tan poco comprometido como que la Conferencia Episcopal va por un camino «distinto del que sigue la sociedad».

Bernat Soria marcó el tono gris de la respuesta gubernamental a la campaña publicitaria, con vallas, dípticos y carteles, que los obispos han emprendido contra la nueva ley del aborto en ciernes.

En un acto institucional, el titular de Sanidad recordó que el debate aborto sí o no, que la cúpula de la Iglesia Católica española intenta avivar, está desfasado desde 1985, año de la actual ley de interrupción del embarazo. Es, dijo una controversia vieja y resuelta por la sociedad española.

No obstante, miembros del Ejecutivo admiten en privado su enfado porque la nueva arremetida de la Conferencia Episcopal, y las insinuaciones de que se protege menos la vida humana que la de la fauna o la flora, puede alentar a determinados sectores muy conservadores a recuperar antiguas banderas incluso contra la interrupción del embarazo autorizada por la ley de 1985.

Es lo que hacen, en parte, los más de 300 científicos e intelectuales firmantes del -˜Manifiesto de Madrid-™ presentado este martes. Bioquímicos, académicos, investigadores, profesores universitarios, apoyados por grupos provida, suscriben un texto contra el aborto, «en defensa de la vida humana en su etapa inicial, embrionaria y fetal», y de rechazo a su «instrumentalización al servicio de lucrativos intereses económicos o ideológicos».

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Ni siquiera el PP se explayó sobre la campaña del lince de los obispos. «No seré yo quien la critique», dijo Soraya Sáenz de Santamaría.