reportaje | a. p.
Un leve respiro para el Ártico
El deshielo estival es menos intenso que en los dos últimos años
En pleno deshielo estacional, la banquisa ártica parece resistir los embates del verano en mejores condiciones que en los últimos dos años. A estas alturas del verano las dos rutas principales de navegación transoceánica por el Ártico, el paso del Noreste y el mítico Paso del Noroeste descubierto por Amundsen, permanecen cerradas por el hielo y las observaciones satelitales atestiguan que en la primera mitad de agosto el ritmo de fusión del océano boreal se ha ralentizado. Aunque el pico máximo de deshielo estival llegará en la primera quincena de septiembre, parece poco probable que se repita el récord histórico del 2007, cuando se perdió una masa de hielo superior al tamaño de Alaska. El Ártico es quizá la trinchera más castigada por el cambio climático. Allí las temperaturas medias han subido el doble que en el resto del planeta y el declive de sus hielos es tan acusado que cualquier detalle positivo, por modesto que sea, se recibe con una mezcla de alivio y cautela. Según los últimos registros del Centro Nacional para la Nieve y el Hielo (NSIDC) de Boulder, Colorado, organismo mundial de referencia para el estudio del Ártico, el pasado 17 de agosto la banquisa alcanzaba una extensión de 6,26 millones de kilómetros cuadrados, casi 800.000 más que por las mismas fechas del 2008 y 1 millón más que en 2007. Durante la primera mitad de agosto el ritmo de deshielo diario fue menor que en los dos años previos, los peores del último cuarto de siglo, y se moderó la fusión respecto julio. La razón, un cambio en los patrones de la circulación atmosférica de la zona.