Marc Giró en 'Lo de Évole': "Yo no soy un marica de barrio, soy un marica de la zona alta"
El presentador de 'Late Xou' se sincera con Jordi Évole sobre su identidad, el privilegio de clase y la evolución de la homofobia en la televisión
La noche del domingo en Lo de Évole dejó de lado el tono estrictamente político para adentrarse en la psique de Marc Giró, uno de los rostros más magnéticos de la comunicación actual. Durante la entrevista, Giró no decepcionó al desplegar su habitual verborrea, pero sorprendió al utilizarla para diseccionar su propia procedencia. El comunicador fue tajante al reconocer que su identidad está marcada por su origen social, afirmando con honestidad que su experiencia como hombre homosexual ha estado amortiguada por su estatus económico.
Uno de los momentos más lúcidos de la charla ocurrió cuando Giró analizó cómo el clasismo y la homofobia se entrelazan en la esfera pública. Según el presentador, su manera de hablar y su entorno le otorgaron un "escudo" que otros no tuvieron. En un ejercicio de autocrítica poco común en televisión, admitió que ser un "marica de la zona alta" de Barcelona le permitió navegar ciertas estructuras de poder con una confianza que, en muchas ocasiones, actúa como una distracción frente al prejuicio, permitiéndole ser "irreverente sin ser castigado".
La conversación también abordó el pasado profesional de Giró y la toxicidad que, según él, imperaba en los medios hace décadas. Al recordar sus inicios, fue especialmente crítico con la representación de la comunidad LGTBIQ+, señalando que durante mucho tiempo se les permitió estar en pantalla solo bajo la condición de ser el "bufón" o el "personaje excéntrico". Marc fue contundente al respecto y explicó que ahora se niega a pasar por ciertos aros, defendiendo que la elegancia y la pluma son, en su caso, armas políticas de resistencia y no simples adornos para el entretenimiento ajeno.
Finalmente, el encuentro cerró con una reflexión sobre la salud mental y la presión de mantener el personaje público que el espectador espera. Giró confesó que esa energía desbordante que muestra en su programa no es gratuita y que, detrás de la rapidez mental, existe una necesidad constante de validación. La entrevista terminó siendo un retrato complejo de un hombre que, aunque parece no tomarse nada en serio, tiene un discurso profundamente estructurado sobre quién es y, sobre todo, desde dónde habla.