Pepe Viyuela en La Revuelta: "A lo mejor se me acusa de comunista repugnante, pero hay que intervenir el mercado"
El veterano actor combina el humor de sus inicios con una profunda reflexión política sobre el acceso a la vivienda y el papel de la ciudadanía
Pepe Viyuela, intérprete de 'Aída'.
La visita de Pepe Viyuela a 'La Revuelta' no ha dejado indiferente a nadie, logrando un equilibrio perfecto entre la nostalgia y la reivindicación social. El actor, que acudió al programa de David Broncano este lunes, comenzó la entrevista recordando sus raíces en la comedia física, deleitando al público con una recreación de su legendario número de la silla plegable. Cuarenta años después de sus primeras apariciones televisivas, Viyuela demostró que su capacidad para generar carcajadas a través del "clown" sigue intacta, convirtiendo un objeto cotidiano en un desafío insuperable ante la mirada atónita de los asistentes en el Teatro Príncipe de Gran Vía.
Sin embargo, el tono de la noche cambió drásticamente cuando Broncano formuló las preguntas clásicas del programa. Al hablar de su patrimonio, Viyuela no solo fue transparente al confesar que posee unos 400.000 euros y su vivienda pagada, sino que utilizó su posición de privilegio para lanzar una dura crítica al sistema actual. El intérprete denunció que el derecho constitucional a un hogar se ha convertido en un privilegio de unos pocos debido a la especulación, instando a las instituciones a intervenir el mercado inmobiliario para abaratar los alquileres. "A lo mejor se me acusa de comunista repugnante", sentenció con sorna, provocando una ovación cerrada y gritos de "¡presidente, presidente!" por parte de un público entregado a su honestidad.
El compromiso político del actor también se hizo patente al analizar el panorama internacional, cargando con dureza contra la figura de Donald Trump y lamentando que la ciudadanía consienta lo que él calificó como "barbaridades". Viyuela hizo un llamamiento a la implicación colectiva y a no permanecer impasibles ante los abusos de poder, subrayando que la sociedad civil tiene mucho que decir ante las desigualdades crecientes. La entrevista concluyó con un contraste brillante entre la seriedad de sus palabras y su eterno humor autocrítico, bromeando sobre su supuesta carrera presidencial al asegurar que el país no sabría qué pasaría con alguien que, en realidad, ni siquiera es capaz de abrir una silla.