Entrevista
«Una creencia es una carga emocional demasiado fuerte»
Las creencias y las ideas que sobre la vida y las relaciones con las personas adquirimos en la infancia pueden suponer una carga emocional que producen bloqueo e impiden que los esfuerzos se traduzcan en resultados para el futuro. «Una creencia es una carga emocional muy fuerte y las personas no se plantean que lo que piensan puede que no sea verdad», asegura la psicóloga Nuria Alonso, especialista en terapia regresiva. Un trauma en el pasado, una educación en un ambiente familiar que fomenta la inseguridad, por ejemplo, o que inculca a los más pequeños de la casa ideas sobre la moral y la vida, difícilmente pueden ser cambiadas en un futuro, a no ser que la personalidad de los hijos e hijas sea tan fuerte que se atrevan a cuestionar otros comportamientos. A veces, esas creencias, bloquean el desarrollo personal. «Cambiar una creencia es complicado, sobre todo si ha venido de la mano de la educación recibida de los padres».
Los ataques de pánico y las crisis de ansiedad esconden una dificultad para superar algún acontecimiento traumático del pasado. «Cuando llegan a la consulta, en muchos casos resulta obvio lo que les pasa, pero otras veces necesitamos que la persona que acude a la consulta hable de su vida y sus momentos más importantes recientes y de pasado». Pero no hay que confundirlo con la depresión.
La terapia regresiva no es una técnica «fuerte», explica Alonso, «seguimos pasos y pautas que empiezan con relajaciones, hasta el momento en el que la persona está preparada para entrar en el momento que la bloquea, pero nunca se fuerza. La terapia regresiva es una herramienta más». En un estado de máxima relajación, los pacientes reviven el momento traumático que les ha llevado a pedir ayuda, «en ese momento les damos las herramientas adecuadas para que cambien su manera de interiorizarlo, de vivirlo, hasta que deja de hacerles daño».
Entorno familiar. No podemos abstraernos del entorno familiar, «todo nos condiciona. Nos educan sin darse cuenta de que nos transmiten miedos y emociones no superados por ellos, Según sea la personalidad de los hijos e hijas, o los rechazan o los absorben».
Las posibilidades de éxito de esta terapia dependen al 100% de la persona que busca ayuda, «la terapia regresiva es la herramienta más eficaz que hay para cambiar las creencias, que son pensamientos que alguien les hizo creer y que se pueden cambiar».
El cambio siempre es posible, pero la psicóloga advierte que los años asientan los pensamientos y la edad dificulta el nuevo aprendizaje. Aunque siempre es tiempo para desaprender y aprender de nuevo, «toda personas que quiera puede cambiar, pero cuanto mayor sea, peor, porque la personalidad está definida a partir de los dieciocho años».
Contacto: «nuria.psicologia@hotmail.com»