La Junta publica el protocolo para el trastorno por déficit de atención
Casi dos mil escolares están diagnosticados de hiperactividad en la Comunidad
El diagnóstico sobre déficit de atención se realiza en etapas tempranas.
Las consejerías de Sanidad y Educación de Castilla y León han establecido un protocolo para abordar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) de una forma coordinada y mejorar así su detección y tratamiento.
«La coordinación entre los ámbitos sanitario y educativo se hace necesaria para que las intervenciones emprendidas en los dos niveles se efectúen de forma óptima y eficaz, y con ello alcanzar la satisfacción de los usuarios y profesionales», señalan los consejeros de Educación, Juan José Mateos, y Sanidad, Francisco Javier Guisasola, en la presentación del protocolo.
En la Comunidad hay un total de 1.914 niños y niñas con diagnóstico de trastorno por déficit de atención en los centros escolares. El protocolo repasa los síntomas más frecuentes del TDAH, como las dificultades para mantener la atención, el rechazo de los detalles, falta de organización, el movimiento excesivo de manos y piernas, demasiada velocidad al hablar, impulsividad o excesiva capacidad de distracción, entre otros.
Según los expertos que han elaborado el protocolo de coordinación, las características que definen el déficit de atención y la hiperactividad suelen aparecer antes de los siete años y, en un importante porcentaje de los casos persisten hasta la edad adulta e incluso pueden derivar entre otros problemas en ansiedad, depresión, aislamiento social o menor nivel académico y sociolaboral.
El protocolo se ha establecido tras diversas experiencias como un estudio llevado a cabo en 2009 y 2010 en Burgos, Palencia, León y Valladolid, la elaboración de una guía, cursos de formación, etcétera, del que al final resulta este protocolo.
La actuación con los niños y niñas que pueden tener TDAH tiene tres fases, la primera de ella la detección temprana a través de los padres o familiares y los profesores, que recibirán formación para que conozcan los síntomas que pueden hacer sospechar que un niño padece este trastorno, momento en el que se traslada el caso a los servicios sanitarios.
Una segunda fase consiste en el diagnóstico y tratamiento en los servicios sanitarios de Atención Primaria, en la que se incluyen varias acciones importantes. Por un lado está la confirmación del diagnóstico a través de una consulta médica que incluye una entrevista con la familia, examen general de salud del menor, exploraciones complementarias y el informe del orientador que atiende al centro educativo.
Por otro lado, una de las actuaciones de esta segunda fase es el diseño de un Plan de Acción Individualizado (PAI) en el que se especifican las medidas psicofarmacológicas, psicoeducativas, familiares, socio-ambientales y de comportamiento a tomar. Además, se contempla el seguimiento específico por parte del médico de Primaria y la derivación, cuando proceda, a los servicios de Atención Especializada.
La tercera fase comprende el diagnóstico y tratamiento ya en Atención Especializada, de manera que si el menor lo precisase realizará el seguimiento clínico del TDAH por parte del Equipo de Salud Mental Infanto-Juvenil (ESM) que incluye una valoración completa del menor; consulta a otras especialidades como Logopedia y solicitud de pruebas complementarias como electrocardiograma y electroencefalograma si fuera preciso.