EN EL LABORATORIO
Algo más que la edad
León da con la pista biológica que explica que la tuberculosis afecte más a ancianos.
Octavio Rivero y José Guerra colaboran en la investigación sobre tuberculosis en mayores.
ana gaitero
LEÓN
La biología molecular empieza a desmontar, pasito a pasito, el socorrido recurso de que todo lo que les pasa a las personas mayores es por causa «de la edad». Un estudio que realizan clínicos e investigadores del Complejo Asistencial Universitario de León y del Hospital del Bierzo acaba de dar con las primeras pistas biológicas que pueden despejar la incógnita de por qué la baceria de la tuberculosis ( Mycobacterium tuberculosis ) se reactiva más en las personas de más de 70 años que en las adultas de menos de 50 años.
Su hipótesis es que algo pasa en el sistema inmune de las personas mayores, más allá de la edad, para que la resistencia que el ser humano ha desarrollado frente a esta enfermedad se vea menguada y las bacterias sean capaces de ‘convencer’ y ‘vencer’ a las células encargadas de defender el organismo introduciéndose en ellas.
El estudio parte de una preocupación sanitaria: «En nuestro entorno, en el cual la prevalencia de la tuberculosis es superior a la media de España y a la media de Castilla y León hay un mayor problema de tuberculosis en la gente anciana», afirma José Guerra, especialista en Medicina Interna del Caule.
En la Comunidad, la tasa de incidencia por cada cien mil habitantes es de 14,67 casos, mientras que en la provincia de León alcanza los 19,59 casos, cifra sólo superada en la provincia de Palencia con 19,62 casos por 100.000 habitantes, según el último informe epidemiológico de la Consejería de Sanidad.
Más del 65% de los casos se presentan en hombres y las mayores tasas de incidencia se observan en la población de más edad, con 38,76 casos por 100.000 en personas con 85 años y más. y 27,93 en población entre 75 y 84 años.
El servicio de Medicina Interna ha proporcionado muestras de sangre de pacientes, con su consentimiento informado. Octavio Rivero, responsable de la Unidad de Investigación, ha intectado en estas muestras una bacteria de tuberculosis aislada clínicamente.
El resultado ha sido que «en los jóvenes tiene más dificultades en multiplicarse que en las personas mayores, en los que se multiplica tres veces más rápido», indica el biólogo. A partir de estos resultados se abren varias líneas de investigación.
Inmunomodulación
También se han hecho comparaciones entre el comportamiento celular en la sangre de ancianos que han desarrollado la enfermedad de la tuberculosis y otros que están infectados pero no tienen la enfermedad y «observamos diferencias».
Ahora tienen que realizar investigaciones «más en profundidad para saber por qué se produce esta diferencia», agregan. El estudio busca determinar la «huella genética que deja una bacteria de la tuberculosis en un monocito», las defensas del organismo que son el principal blanco de infección de la bacteria junto a los neutrófilos (glóbulos blancos).
A largo plazo, el reto que plantea esta investigación, que acaba de ser publicada en la prestigiosa revista norteamericana AGE ( The Official Journal of the American Aging Association ), es la inmunomodulación, es decir, la intervención directa en el sistema inmunológico para plantar cara a la enfermedad.
Esta línea sería una forma de «erradicar» la tuberculosis. Actualmente, uno de los problemas de la enfermedad es la aparición de cepas multirresistentes (MRD) a los tratamientos farmacológicos de primera línea y extremadamente resistentes (XDR), que no aceptan antibióticos ni de primera ni de segunda línea.
«Es un problema que se da sobre todo en los países del entorno de Europa, como Rusia y que se origina por el abandono del tratamiento», explica el doctor Guerra Laso. «Si somos capaces de restituir los mecanismos de defensa que el organismo tiene desarrollados frente a la tuberculosis, es decir, de introducir la inmunomodulación tendremos una alternativa al empleo de antibióticos», añade.
En la investigación participan también el microbiólogo del Hospital del Bierzo, Ramiro López Medrano, y acaba de incorporarse al equipo la neumóloga del Hospital de León, Silvia García, especializada en tuberculosis.