| Entrevista | Carlos Martínez Alonso |
«Para vivir 120 años hay que crear las condiciones que atraigan la aventura»
El investigador leonés participa esta tarde en el salón de actos del Ayuntamiento de León (20.00 horas) en una mesa redonda que organiza la Concejalía de Consumo
El leonés Carlos Martínez es uno de los investigadores más destacados de España
Considerado, sin duda, uno de los más prestigiosos investigadores españoles, el leonés Carlos Martínez Alonso se encuentra al frente del departamento de Inmunología y Oncología del Centro Nacional de Biotecnología. Su último trabajo, sobre la predicción de evolución de los cánceres de mama, ha sido publicado en una de las influyentes revistas científicas internacionales. No obstante, su trabajo va mucho más allá. El reto, asegura, es conseguir mediante fármacos más eficaces y menos agresivos las patologías que son ahora la principal causa de mortalidad. Vivir así 120 años, con buena calidad de vida, puede ser una realidad. Los premios Carmen y Severo Ochoa, Jaume I o Dupont que le han otorgado no son sino una muestra del valor de los más de 370 trabajos de investigación publicados. -¿Es imprescindible difundir los trabajos entre los jóvenes para poder garantizar un futuro de investigadores? - Sin duda alguna la Ciencia representa la mejor arma de futuro para construir una sociedad moderna, dueña de su futuro y los jóvenes representan el futuro y por tanto a ellos hay que dedicarles atención especial. Además, este país, que en ciencia no es un país de presente esperemos que al menos de la mano de los jóvenes lo sea de futuro. Hay en mi intención de trasmitir el interés por la ciencia a los jóvenes una segunda intención. En el pasado reciente los mejores alumnos mostraban un alto interés por la ciencia. -En las últimas semanas se ha autorizado el uso de células madre para la investigación, ¿estamos en el momento clave de estos estudios o no ocurrirá hasta que se apruebe el uso de células embrionarias? -Las células madre ofrecen la posibilidad de transformarse en una extraordinaria herramienta terapéutica de futuro, pero esa posibilidad hay que trasformarla en realidad y para ello la única posibilidad que tenemos es la investigación. Investigar con las células madre procedentes de adultos o con células madre de origen embrionario son dos vías de estudio complementarias y necesarias. Ambas células madre, las de origen embrionario y las de origen adulto, comparten características pero también presentan diferencias y al menos en lo que hoy conocemos las que más posibilidades ofrecen son las primeras, pero no debemos obviar las presentes en adultos. -¿Cómo se le puede explicar a un profano en ciencia qué son exactamente estas células y para que nos van a servir en un futuro? -Genéricamente una célula madre es una célula capaz de generar todo un individuo. Cada uno de nosotros provenimos de una célula madre presente en la masa interna del blastocisto, un grupo de células que resulta a las 48 horas como consecuencia de la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Estas células pueden aislarse y mantenerse en el laboratorio indefinidamente. Células con características parecidas a estas células madre de origen embrionario se han identificado en adultos en distintos tejidos: el cordón umbilical, el tejido graso por ejemplo. Sin embargo, el crecer en el laboratorio indefinidamente estas células todavía es complicado. -De los estudios efectuados hasta ahora, ¿se puede colegir que en un breve plazo de tiempo tendremos técnicas para, por ejemplo, recuperar corazones infartados o curar a diabéticos sin riesgos secundarios? -En el caso de los enfermos infartados la utilización de las células madre de origen hematopoyético es ya una realidad. Existen bastantes publicaciones científicas que demuestran esta posibilidad, y grupos españoles han utilizado ya esta tecnología, incluso en Castilla y León . Sin embargo existen lagunas para optimizar mejor los resultados obtenidos. -¿Cree que la legislación permitirá a España colocarse en vanguardia de estas técnicas? -Estar en la vanguardia siempre es difícil. Requiere un trabajo duro, día a día y ser inasequible al desaliento y sobre todo un compromiso mantenido en el tiempo. La apuesta por la ciencia no puede ser flores de un único día, han de ser jardines que hay que atender y cuidar con mimo promoviendo financiación adecuada, identificando los mejores científicos y creando las infraestructuras más competitivas. Sería deseable que dado que España es líder en la donación de órganos también lo podamos ser en la generación de las nuevas tecnologías de utilización de las células madre. Apostemos para que el poder político, la sociedad, el sector productivo y los científicos se conjuren en esa acción de futuro -¿Considera que las nuevas investigaciones serán globales o pasará de nuevo que los países pobres quedarán a años luz de ellas? -Las nacidas al albor de la secuenciación del genoma humano y de las células madre serán caras y consecuentemente de uso único por los habitantes del mundo occidental, del mundo rico. Los países en vías de desarrollo o del tercer mundo desgraciadamente no se podrán beneficiar de este desarrollo científico. El problema ético que esta segregación plantea me parece extraordinario y deberían ponerse en marcha mecanismos para evitarlo. Desgraciadamente nuestra sociedad esta más volcada en el desarrollo armamentístico, en promover la guerra que en promover el avance científico y el bienestar. -Hemos conocido sus dos estudios sobre el virus del sida y los marcadores que predicen la evolución del cáncer de mama ¿son sus grandes esperanzas o trabajan en investigaciones que podrían ser aún más importantes? -Uno de los objetivos más importantes de la investigación que realizamos en el departamento es luchar por una sociedad en la que al menos vivamos mejor y si es posible más. Estoy convencido que el avance científico aporta unas herramientas muy útiles para conseguir esos logros y además históricamente así se ha demostrado. La duplicación de la expectativa de vida en el último siglo es en buena medida debida a dos avances científicos: las vacunas y los antibióticos. -Hemos leído este fin de semana que la meta de vivir 120 años no es una quimera. Para quienes no pudieran leer ese reportaje, ¿qué se ha de hacer? -Para vivir 120 años primero hay que querer vivirlos, es decir tenemos que crear unas condiciones sociales que hagan de esa aventura una aventura atractiva. Segundo es hacer una vida equilibrada, saludable haciendo en todo momento uso del sentido común y beneficiándonos de lo que ya conocemos. Tercero, en modelos animales existen datos que apoyan que mediante dietas hipocalóricas, el mantenimiento a baja temperatura y en ausencia de gónadas se puede extender la vida media, duplicarla. Si eso fuera posible en la especie humana llegaríamos a vivir lo que Matusalén.