La práctica de esta prueba a todas las embarazadas provocaría seis abortos a fetos sanos por cada síndrome de Down

Ginecología quiere descartar amniocentesis desde el primer trimestre de embarazo

El servicio propone realizar las pruebas combinadas a todas las gestantes aunque no tengan 35 años

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Carmen Tapia - león
León

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El Servicio de Ginecología del Hospital de León quiere comenzar después del verano a realizar las pruebas prenatales combinadas (análisis bioquímico y ecográfico) en el primer trimestre a todas las embarazadas de León para seleccionar a las madres a las que se le practique una amniocentesis aunque sean menores de 35 años. El diagnóstico prenatal pretende localizar alteraciones cromosómicas, malformaciones físicas y enfermedades hereditarias en el feto. La única prueba que detecta las alteraciones cromosómicas es la amniocentesis, una técnica que los especialistas consideran «invasiva», según dijo a este periódico el ginecólogo responsable de las amniocentesis en el Hospital de León, Celso García. La práctica de amniocentesis a todas las embarazadas supone un riesgo para el feto que este ginecólogo considera «inaceptable» ya que por cada síndrome de Down destapado provocaría seis abortos a fetos sanos. Hasta ahora sólo se realizaban las pruebas bioquímicas y ecográficas combinadas en el Hospital a partir del segundo trimestre de gestación. La centralización hospitalaria de estos controles permite una mayor fiabilidad. «Queremos captar a pacientes de riesgo y descartar malformaciones aunque la embarazada no tenga los 35 años y seleccionar a las que realmente sea necesario practicar una amniocentesis», asegura Celso García. En los centros hospitalarios punteros donde se hacen estas pruebas como criterio para seleccionar a las candidatas se consigue un 80% de sensibilidad, es decir, los resultados de las pruebas son más fiables, con lo que se evita practicar un mayor número de amniocentesis innecesarias. «Hay un 20% de alteraciones cromosómicas que no dan la cara en los análisis ni en las ecografías», asegura García que sostiene que por cada 600 embarazos nace un bebé con síndrome de Down. «A partir de los 35 años ese riesgo aumenta, pero nunca llega a ser tan alto como el riesgo de un aborto al practicar una amniocentesis, con lo cual la edad de la madre es un criterio que tiende a desaparecer, pero es el que se utiliza ahora». Más de 35 años El 92% de las 511 amniocentesis practicadas el año pasado en León se realizaron porque la embarazada tenía más de 35 años. Otra causa que motiva la realización de una amniocentesis es la alteración del análisis bioquímico a partir de la semana 14 de gestación. La detección ecográfica de una malformación en el feto a partir de la semana 16 de gestación también indica la necesidad de practicar una amniocentesis para descartar una alteración cromosómica acompañante. La propuesta para la centralización en el Hospital de las pruebas combinadas de marcadores bioquímicos y ecográficos a todas las embarazadas «permite seleccionar a las madres que más riesgo tienen y evitar la práctica de amniocentesis innecesarias».

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