| Entrevista | Soledad Murillo |
«El rol tradicional de hombres y mujeres trae malas consecuencias»
La socióloga, que asiste mañana a la clausura del foro sobre educación y violencia de género, aboga por fomentar las medidas de «buen trato entre niños y niñas»
Soledad Murillo, socióloga y profesora en la Universidad de Salamanca, es el rostro que el Gobierno Zapatero ha situado en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. para fomentar políticas de igualdad. Madrileña de 48 años, es autora de libros como El mito de la vida privada y Las relaciones de poder entre hombres y mujeres . Mañana participa en León en el foro sobre educación y violencia de género que organiza el departamento de Didáctica de la Universidad de León. Tras lamentar la muerte de las dos jóvenes leonesas asesinadas el martes, Murillo resalta que las raíces de la violencia de género se encuentran en la aplicación a las mujeres de roles estereotipados que implican un sentido de «pertenencia ficticia». Cree que se trata de un problema de Estado ante el cual las instituciones deben «parar, igual que se hace con otros crímenes». La educación, añade, tiene mucho que ver la erradicación de la violencia, no sólo de género, a través del «fomento de la igualdad y el buen trato» que introducirá la ley integral de violencia de género. -¿La coeducación ha sido la gran olvidada de la escuela mixta? -Hemos llenado la escuela de niños y niñas, pero no hemos fomentado una coeducación en el sentido de que estén todos los valores presentes: los de la vida, del cuidado y la atención a los demás y los del mundo público, que es el trabajo y la participación social y política. Después del esfuerzo en educación en valores debemos plantearnos una educación en derechos. Hay derechos que no se pueden transgredir, en ningún caso; ni con la palabra, ni mediante la acción. Es una oportunidad educativa para profundizar en buenas prácticas sobre la igualdad y sobre el buen trato entre niños y niñas. -¿Cómo se van concretar en las escuelas estas medidas? -Nuestra intención es incluirlo como parte de la asignatura de Ética, pero quiero plantear en León la transversalidad de contenidos como la igualdad de trato. Con ella se marcan relaciones que, ni por la raza, ni por la orientación sexual, ni por el sexo de la persona tienes por qué discriminar. Pero la educación no está sólo de las escuelas, también proviene de esos programas donde se puede insultar tranquilamente a una chica o a un chico y donde el insulto se subraya con un aplauso por parte del público. Es urgente que desacreditemos la violencia porque es de personas inseguras y muy cobardes el tener que acudir a la violencia para dirimir diferencias de opinión o de posición. No es habitual hablar de buen trato, pero yo voy a orientarme en esa línea. -¿Las familias actuales reproducen los modelos de desigualdad? -En las familias hay un tema clave, que las niñas y los niños perciban que su madre, su hermana, las mujeres de la red familiar, tienen algún proyecto propio, si no trabajan fuera del ámbito del hogar. En la medida que perciban que esas chicas, su madre, su hermana o su tía están pendientes sólo de la parte masculina se establece la desigualdad y se puede estructurar como si fuera una desigualdad legítima. Este papel tradicional entre hombres y mujeres tenemos que revisarlo porque nos trae malas consecuencias. Es importante que sumemos a los chavales al ámbito doméstico. -¿La reorganización de los horarios laborales va a posibilitar un acceso real de las mujeres al ámbito laboral o las va a cargar de más trabajo al sumarse a la doble jornada? -Lo planteó el ministro de Trabajo y a mí me parece una idea magnífica porque no significa trabajar menos, sino mejor para compatibilizar el mundo de la vida y del trabajo. No es un tema de mujeres, en absoluto, sino de hombres también. Las mujeres donan tiempo y a cambio no reciben ni valoración, ni reconocimiento, ni una reciprocidad en el sentido de que les donen tiempo a su vez. El plan de dependencia que el Gobierno va a impulsar significa atender a las personas ancianas desde el ámbito público y esto redunda en un ámbito de tiempo que también regalan las mujeres cuidando a los mayores. Se trata de prácticas globales de la reconciliación de la vida familiar. Es un compromiso social porque no se puede seguir obviando el tiempo que donan las mujeres, que es un tiempo de oportunidad para formarse y para su salud (la media de edad de estas mujeres es de 60 a 65 años). -También proponen incentivos a empresas para nombrar a mujeres en cargos directivos. -Las empresas tienen que aprovechar y rentabilizar la presencia de las mujeres dentro de sus plantillas, igual que estamos presentes en órganos de decisión política. Se trata de que los sistemas de promoción no tengan sólo la concepción masculina tradicional de que el idóneo es un hombre liberado de tiempo porque no tiene que atender otras tareas. Esta idea la integraremos en una ley de garantía de igualdad entre hombres y mujeres. -¿Va a estimular que los hombres participen en las tareas domésticas, cuidado de hijos, personas mayores...? -En el ámbito doméstico ninguna mujer piense que es la responsable y competente para realizar las tareas. Es una medida interna que no puede adoptarse sólo en una negociación privada, tiene que acompañarse de otras medidas públicas (creación de puestos de guardería 0-3, operar con las empresas para que entiendan la rentabilidad de trabajar con las mujeres...) -¿Hay medidas para atajar la violencia que se predica a través de viodejuegos, internet y medios audiovisuales? -Tenemos previsto formar el consejo audiovisual, pero evidentemente podemos gestionar los medios públicos del Estado y recomendar a los medios privados que trabajen dentro de un código. 1397124194